Tres años después, el caso García Belsunce se estanca en la Justicia

| Amigos por un lado y familiares por otro recordaron a la mujer muerta en un country; principal acusado, el esposo

BUENOS AIRES | LA NACION/GDA y AGENCIAS

Hace tres años, una mujer apareció muerta en la bañera de su casa en un distinguido country de Buenos Aires. La familia aseguró que se trataba de un accidente y el 28 de octubre de 2002, el cuerpo fue velado luego de que un médico se prestara a firmar un certificado de defunción. Mes y medio después, una autopsia reveló que la mujer había recibido cinco tiros en la cabeza.

Tal vez como ninguno en los últimos años, el asesinato de María Marta García Belsunce revela el errático funcionamiento de la Justicia argentina, que aún no ha condenado a nadie por el crimen. Prácticamente terminada la etapa de investigación, la causa está a punto de ingresar en la fase del juicio oral en el que el principal acusado es el esposo de la víctima, Carlos Carrascosa, aunque en este tiempo han salido a flote distintas hipótesis que involucran a cuatro posibles asesinos.

Carrascosa, un presunto marido golpeador, ex corredor de bolsa y gerente bancario que estaría involucrado con el lavado de dinero del narcotráfico, niega rotundamente la acusación y dice tener pruebas de que el homicida es un ladrón de countries, Diego Pachelo. Por su parte, un mensaje anónimo recibido por la policía señaló poco después del asesinato que García Belsunce era lesbiana y que la autora del homicidio era su amante. Otro mensaje, en cambio, aseguró que la mujer había sido ejecutada por sicarios del sindicato de un hospital público, donde ella dirigía una ONGs de beneficencia.

Por la interés que despertó en los argentinos y por todo lo que tiene el caso de telenovela, en él se inspiró una: "Doble vida", que en Uruguay emite canal 12.

García Belsunce era vicepresidenta y fundadora de la ONG Missing Children (que busca a niños perdidos) y sus compañeras prendieron ayer 36 velas (por 36 meses desde el asesinato) y pidieron justicia.

En otro lugar —no revelado a la prensa—, la familia de la víctima pidió lo mismo, pero con una novedad: Carrascosa cambió de parecer y se declaró "ansioso" por el comienzo del juicio oral para "demostrar su inocencia". Hasta ahora, la defensa del marido había interpuesto recursos formales para demorar el inicio de esa instancia.

MARAÑA. Los análisis de ADN en el baño de la casa del contry de Pilar —donde vivía la víctima— revelaron que con ella, el día del asesinato, había dos hombres y una mujer.

El fiscal de la causa, Diego Molina Pico, aseguró en su informe que estas tres personas eran Carrascosa, Horacio García Belsunce (hermano de la víctima) y una vecina y amiga de la familia, Nora Burgues de Taylor. Al primero, Molina Pico lo acusa del asesinato y a los otros dos de encubrimiento.

Según el fiscal, ocurrió lo siguiente: Carrascosa estaba vinculado a los hermanos Carlos y José Rohm que en 2002 dirigían el Banco General de Negocios en Argentina y el Banco Comercial en Uruguay. Con ellos, él se habría prestado a operaciones de lavado de dinero del cartel de drogas mexicano de Juárez. García Belsunce también participaba de las transacciones y una diferencia en cuanto al manejo de ese negocio habría sido el disparador del crimen.

La tesis de Molina Pico está apoyada en que la familia ocultó el crimen; dijo en un primer momento que se trató de un accidente; limpió la sangre del baño y habría sobornado a un médico para conseguir un certificado de defunción. Además, Carrascosa y los demás acusados se han negado a un prueba de ADN por considerar que no tienen garantías.

El presunto ladrón Pachelo sí aceptó el análisis y se comprobó que él no estaba en la casa.

Integrantes de Missing Children y amigas de García Belsunce aseguraron que en reiteradas ocasiones, ella aparecía en las reuniones con síntomas de que había sido golpeada. García Belsunce, sin embargo, aseguraba que los moretones se debían a caídas. Pero el fiscal sospecha que Carrascosa era un marido violento y la habría matado en un ataque de ira.

La tesis de Molina Pico tiene, sin embargo, la debilidad de que no hay ninguna prueba de que Carrascosa se haya beneficiado económicamente con la muerte de su esposa.

Los dos anónimos fueron prácticamente descartados. El que señalaba que la asesina era la amante lesbiana de García Belsunce agregaba el dato de que poco antes del crimen, las mujeres habría pasado la noche en un hotel Buenos Aires, donde discutieron. Pero a la fecha del homicidio, hacía 18 meses que el hotel había cerrado.

El otro mensaje, que apuntaba a un sindicato de un hospital público, también se consideró inverosímil. Es cierto que García Belsunse discrepaba con el gremio sobre unas reformas que se proyectaban en el hospital, pero ella, al frente de una entidad de beneficencia del centro, no tenía la autoridad de inclinar para un lado u otro el proyecto.

De toda la maraña de presuntos implicados y acusados, el único que está preso es Diego Pachelo, pero por robar unos palos de golf en un country.

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