WASHINGTON THE NEW YORK TIMES
Harriet Miers retiró ayer su nominación para la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos luego de semanas de un debate cada vez más acalorado sobre la intensidad de sus creencias conservadoras y sus credenciales para llenar la vacante del cargo.
Miers, consejera jurídica del presidente George W. Bush desde febrero de este año y su cantidata para ocupar el cargo, le indicó ayer al primer mandatario a través de una misiva sus temores que su eventual elección "represente una carga para el gobierno que no redunde en los mejores intereses para la nación". Añadió que pese a considerar que su carrera ofrecía suficientes argumentos a los senadores para considerarla en el cargo, está convencida que éstos "continuarán buscando información" sobre su actuación en la Casa Blanca.
Según portavoces, Bush aceptó la decisión de Miers con "decepción", resaltó su "extraordinaria experiencia" y caracter. El lunes pasado, el presidente estadounidense se había negado al pedido de varios senadores de publicar los informes jurídicos de Miers para la Casa Blanca, alegando la confidencialidad de la toma de decisiones del Poder Ejecutivo.
"La decisión de Harriet Miers demuestra su profundo respeto por el aspecto esencial de la Constitución que habla de la separación de poderes y confirma mi hondo respeto y admiración hacia ella", señaló bush quien anunciaría un nuevo candidato "a la brevedad".
Pese al concepto señalado de "separación de poderes" como la base para la renuncia de Miers a su postulación, parece haber mucho más que eso. La nominada había recibido severas críticas por senadores de todos las ideologías. Los conservadores dudaban su idoneidad en el cargo, sobre todo por su posición considerada "poco firme" contra el aborto. Por su parte, los moderados y liberales afirmaban que era "poco" lo que se sabía sobre ella y su capacidad, en especial porque nunca había actuado como jueza.
La falta de "papeleo" que demostrara su proceder fue la razón que los senadores exigieran ver documentación sobre su labor en la Casa Blanca, documentos que el presidente Bush nunca entregaría. De hecho, el lunes destacó que ese principio es una "línea roja" que jamás cruzaría.
Conicidentemente o no, el retiro de Miers más allá de la "separación de poderes" responde a un eventual escenario sugerido por comentaristas conservadores de la Casa Blanca que habla de una "estratagema" para salvar la imagen de la Casa Blanca y de la nominada. Mientras el vocero gubernamental Scott McClellan insistía que la decisión de la abogada de Bush fue tomada por ella misma, no había ningún indicio de que desde el gobierno se hayan alzado voces que pidieran revea su decisión.
GOLPE. Miers ha sido descrita por amigos como inteligente, de principios y discreta al punto de pasar por tímida. Además, fue una de las primeras mujeres en convertirse en socia del principal bufete de abogados de Texas, donde nació hace 60 años. En 1985 se convirtió en presidenta del Consejo de Abogados de Dallas, y en 1992 del de Texas.
Sin embargo, este currículum no resultó ser suficiente. Con la oposición de demócratas y republicanos, quedó claro que no iba a conseguir los votos necesarios en el Senado.
Su retiro es un severo golpe político para el presidente Bush quien había promocionado decididamente su candidatura.