En la región se ajusta precio de haciendas

CONSULTORA SERAGRO

La aftosa en Mato Grosso del Sur está teniendo impacto en numerosos mercados. Hasta ahora suman 43 los países que cerraron sus puertas a la carne de Brasil, que se había constituido en la vedette de las exportaciones de ese país. Algunos compradores proscribieron a todo el país, otros sólo al estado donde estalló el foco, y otros —la Unión Europea, nada menos—, hizo extensiva la restricción a los linderos San Pablo y Paraná.

Algunos estados cerraron también la puerta a otros productos, como la carne de cerdo, a veces también de aves, y, para mayor confusión, en casos determinados, a productos agrícolas, como la soja.

Los rebotes son extraños. En las principales ciudades brasileñas la carne al público subió hasta un 7%, y lo curioso es que análisis apresurados le echan la culpa a la aftosa, lo que no parece tener ningún sentido.

Lo cierto es que si Brasil no puede exportar la enorme cantidad de carne que tenía proyectado vender en todo el mundo, deberá en lo inmediato consumirla internamente, y, en una segunda etapa, restringir la producción para adecuarla a un mercado disminuido. Debe recordarse que la porción destinada a la exportación venía creciendo a ritmos endemoniados, y ya representaba como la cuarta parte de la producción total de carne en el país vecino. Lo lógico, entonces, es que, al desaparecer los mercados exteriores los precios bajen, de modo que el consumo interno se estimule y pueda absorber los volúmenes ya producidos, o en vía de serlo, que hoy no tienen destino.

SEGURO. En ese sentido, el mercado no se equivoca, y el primer reflejo de la nueva situación se expresa en la caída del precio del ganado.

Los datos procedentes de los principales centros comercializadores de hacienda así lo están señalando: bajas del 17% del precio en Mato Grosso, y del 12% en San Pablo.

Lo que ocurre, en realidad, es una acentuación de la tendencia depresiva que sufrió el ganado en Brasil a lo largo de todo el año, como lo muestra la gráfica.

En Brasil, a diferencia de lo que se practica en Uruguay, los ganados se comercializan en reales, no en dólares. Pero, como a semejanza de lo que ocurre en Uruguay, el tipo de cambio en Brasil ha bajado constantemente en este período, la caída del dólar deprime los precios en moneda local; fenómeno que se agudiza en la medida que la porción destinada a la exportación aumenta.

Cuanto más vinculada al mercado externo esté la producción más incidencia en la formación de los precios internos tienen las vicisitudes de dicho mercado.

URUGUAY. La situación respecto a la divisa estadounidense no es demasiado distinta: si trazáramos la evolución del precio en pesos uruguayos del ganado en el mercado interno, tendríamos una gráfica similar a la brasileña: a pesar de que los precios en dólares se mantuvieron (o subieron ligeramente a lo largo del año), la caída del tipo de cambio determina una baja cercana al 10 % en moneda local.

Sin embargo, en la coyuntura, la salida de Brasil, principal protagonista del mercado mundial, deja una serie de nichos en los que nosotros podemos entrar en condiciones favorables. El desabastecimiento necesariamente impulsa los precios de la carne al alza lo que, en alguna medida, se reflejará en los valores del ganado una vez que empiecen a concretarse los negocios en el nuevo escenario.

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