El subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Ernesto Agazzi, aseguró anoche en el Parlamento que no es posible sacrificar los cerdos de la frontera como propusieron en la Comisión Nacional Honoraria de Salud Animal (Conhasa) las Cooperativas Agrarias Federadas.
Tras concurrir para discutir el presupuesto asignado a su secretaría de Estado, el jerarca brindó tranquilidad a los legisladores, enumerando las medidas adoptadas por Uruguay para evitar que la fiebre aftosa de Mato Grosso y Paraná, lleguen a territorio uruguayo.
Agazzi recordó que son "5.600 chanchos que están en manos de 340 productores en zonas fronterizas" y argumentó que, en 1978, cuando surgió una epidemia de peste porcina clásica, "ni el Ejército" pudo eliminar los animales.
Por su parte, el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos, Víctor Liberman, considera que el planteo realizado por las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) que propusieron crear un fondo para eliminar la producción de cerdos en la frontera, responde a intereses que buscan que en el país sólo exista la carne vacuna. Por eso sostuvo que para su gremial este tema es "innegociable".
Liberman fue más allá al admitir que teme que en la próxima Asamblea General de su gremial, a realizarse el próximo martes, se plantee la creación de "grupos de defensa" para evitar el ingreso a los predios, lo que dijo no compartir.
"Esta iniciativa parte de una gremial que yo no sé si quiere publicidad o plantear ante sus socios una postura que es insostenible, porque si la aftosa llega a pasar por Santa Catarina la paran en el océano Atlántico", aseguró Liberman a El País.
Por otra parte, consideró que haber realizado el planteamiento sin consulta previa con los productores de cerdos "parece deshonesto" y dijo que no se explica por parte de Cooperativas Agrarias Federadas cómo se actuará con otras especies que son multiplicadoras de la enfermedad como es el caso del venado y el jabalí.
INNEGOCIABLE. Liberman enfatizó que la prohibición de la producción de cerdos en frontera es "innegociable", pero dijo que lo que se puede discutir son las formas de cría y las responsabilidades de cada una de las partes.
En este aspecto, manifestó que lo que se puede discutir es "la responsabilidad del productor en las formas de alimentación y la de las intendencias a la hora de cumplir con sus propias ordenanzas, como tener a resguardo los tiraderos de basura con cercos".
Consultado sobre cuales son a su juicio los intereses que mueven a CAF, Liberman dijo que se busca "que en el país exista nada más que la carne vacuna". Sostuvo que "si la Asociación Rural del Uruguay, la Federación Rural y CAF se proponen juntar en base a impuestos U$S 30 millones compran los cerdos que hay en el país, que son 300.000, a U$S 100 cada uno".
El dirigente agregó que "lo que se está haciendo es aprovechar una situación en la cual estas gremiales van a salir beneficiadas en base a la eliminación de un sector".
Virus entró por la boca
Con la vacunación de los terneros, el punto flojo que podría posibilitar la reintroducción del virus causante de la fiebre aftosa es la población de cerdos.
Todas las miradas se centran sobre los suínos que son criados cerca de la frontera, aquellos alimentados con desechos orgánicos, puesto que en 2000, la enfermedad entró al Uruguay por la boca.
Cerdos de Artigas, alimentados con vísceras de bovinos, procedentes de un matadero de Río Grande do Sur, provocaron una tragedia que ocasionó el cierre de los mercados cárnicos y un drama social que todavía sigue vivo.