"Venezuela está muy lejos del paraíso del proletariado"

Como presidente del Copei, uno de los partidos tradicionales venezolanos, Eduardo Fernández es de los políticos más representativos de la oposición al gobierno de Hugo Chávez. Estuvo de visita en Montevideo.

—En su libro sobre Hugo Chávez, el británico, Richard Gott cita declaraciones suyas, en las que denunciaba el "mesianismo, el centralismo y el paternalismo" del gobierno de Chávez, lo que conduciría a "unas patéticas y despolitizadas masas". ¿Es así de apocalíptica la situación en Venezuela?

—Se habla de revolución, pero más que revolución, es una "involución". En Venezuela se han puesto de moda maneras de hacer política del siglo XIX. Eso es el caudillismo, el mesianismo, personalismo, la concentración patológica de todo el poder en un hombre. En el siglo XIX era un hombre a caballo y ahora es un hombre montado sobre una cultura castrense. El del gran líder y el caudillo, es un fenómeno muy reiterado en América Latina: el peronismo, Getulio Vargas en Brasil o Fidel Castro en Cuba. Un segundo valor es el militarismo. Una mentalidad militar que es muy respetable en su campo específico pero que no son los valores que deben prevalecer en una democracia moderna y civilizada. Hay un tercer elemento que es el autoritarismo, no solo concentración del poder, sino ejercicio del poder pasando por encima de las limitaciones del estado de Derecho, haciendo desaparecer cualquier equilibrio entre las distintas ramas del poder público: todo el poder esta subordinado a los dictados del jefe. Pero hay otros elementos del populismo desenfrenado, estar haciendo una política supuestamente dirigida a complacer a las masas pero que compromete gravemente el futuro económico del país. Ese populismo está montado sobre un delirante gasto público, solo financiado porque hoy los precios del petróleo, han llegado a unos niveles sin precedentes. Nos preocupa el futuro. En el momento que haya un parpadeo en los precios del petróleo, nos encontraremos con que la economía venezolana no es viable.

—Pero a diferencia de otros "populistas", Chávez tiene un respaldo electoral.

—Un sustento popular que, lamentablemente, no es muy transparente porque, por ejemplo, está financiado por un gasto público irresponsable y en el que hay mucha ineficiencia y corrupción pero que termina seduciendo a sectores importantes de la población. Sobre todo los sectores más populares, que no tienen la capacidad para discernir que el alto costo de la vida (Venezuela tiene la inflación más alta del continente) es culpa de las políticas equivocadas del gobierno. Pero el gobierno alivia la situación de inflación regalando dinero. Y la oposición en Venezuela no ha terminado de construir una propuesta alternativa seria y confiable y eso favorece mucho los planes electorales y políticos del presidente. Pero hay otras opciones para Venezuela que es una nación de medianas posibilidades. Estamos tratando de llamar la atención a los altos mandos del gobierno, para que se den cuenta que el camino que están tomando es muy temerario, ofreciendo dinero venezolano en todas partes del mundo. No somos una potencia para estar resolviendo problemas ajenos.

—Los partidos tradicionales, ¿han realizado alguna autocrítica sobre las políticas que llevaron al poder a Chávez?

—El surgimiento de este personaje es reflejo de los gravísimos errores que se cometieron en los años anteriores. Es reflejo de cinco deficit. Un deficit político porque la democracia estaba muy partidizada; un déficit económico porque el proceso de desinversión comenzó antes de este gobierno aunque se agravó; un déficit social ya que el problema de la pobreza no lo inventó este gobierno; un déficit cultural ya que se mantuvo la cultura del paternalismo y, finalmente, un déficit ético porque surgió mucha corrupción que se queda pálida al lado de la que hay ahora, porque hay más dinero y menos control. Por eso es necesario una oposición seria, democrática. En estos momentos, un informe de la ONU señala que Venezuela está retrocediendo en los indicadores de desarrollo humano. El país se está empobreciendo. Pero Chávez cultiva una imagen exterior como si Venezuela se hubiera convertido en el paraíso del proletariado, pero estamos muy lejos de eso.

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