Referéndum en Irak superó las expectativas

Bagdad - El balance del referéndum de ayer sobre el borrador de Constitución en Irak supera las expectativas gracias al control de la seguridad, a la alta participación y al voto de los árabes sunitas, aunque no sirva para predecir la evolución de la transición política.

Al contrario de las elecciones generales del pasado 30 de enero, todos los componentes políticos de Irak han participado en la votación, en particular los árabes sunitas que habían boicoteado los últimos comicios, quedando marginados.

Los kurdos y chiítas votaron con entusiasmo por un borrador de Constitución calificado de histórico y que reconoce sus derechos al federalismo y a la descentralización.

"Con este referéndum, se ha dado un primer paso en el proceso político. Y cuanto más se impliquen los sunitas, más descenderá la violencia", consideró el experto iraquí Hosham Daud.

Según él, la ausencia de atentados de gran envergadura el sábado se debe a que los grupos armados "no pueden arriesgarse a perder la base" sunita que los apoya.

Esta calma relativa también ha sido percibida como un éxito de las fuerzas de seguridad iraquíes, presentes sobre el terreno.

Los árabes sunitas, escarmentados con la lección de enero, optaron por pronunciarse sobre una Constitución que consideran un preludio de la división del país.

Algunas formaciones sunitas, como el Partido Islámico, llamaron a votar en favor del texto después de que les garantizasen que podrá ser enmendado por el próximo Parlamento.

Así, en Faluya, bastión rebelde sunita, entre 150.000 y 189.000 personas de las 206.000 inscritas votaron, según estimaciones de la prensa.

Teóricamente, los sunitas pueden bloquear el texto si los dos tercios de los votantes de tres provincias se pronunciasen contra él.

El principio del proceso político ha suscitado tensiones.

Los grupos armados no han previsto renunciar a cometer actos violentos y otras corrientes, como el Comité de los Ulemas, se niegan a entrar en un sistema apadrinado por la potencia ocupante, es decir el ejército estadounidense.

Los extremistas, como el grupo de Abú Musab al Zarqaui vinculado a Al Qaida, tampoco parecen sentirse comprometidos con el desarrollo político y usan el país como un frente de combate antinorteamericano.

Este grupo pidió el boicot del referéndum, pero la población hizo caso omiso.

Esta consulta popular, la segunda en nueve meses, abre el camino a una posible reabsorción de las tensiomes políticas e intercomunitarias.

Para rentabilizar esta consulta, el Gobierno debe poner en marcha un proceso de transición política asentado en el diálogo, estimó Abdel Jabar Ahmad, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Bagdad.

Quedan a corto plazo otros desafíos políticos, como las legislativas de diciembre y la formación del gobierno.

De hecho, todas las comunidades se preparan para tener influencia en la próxima Asamblea Nacional.

AFP

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