GARY GRAFF | SERVICIO EXCLUSIVO HOLLYWOOD WATCH/THE NEW YORK TIMES
Para Keith Richards hay por lo menos una buena razón para mantener vivos a los Rolling Stones después de llegar ya a la quinta década de la banda.
"Ayuda mucho tener un trabajo," dice el guitarrista de 61 años de edad, que es conocido como un veterano aficionado tanto de las improvisaciones atemporales en guitarra como del whiskey Jack Daniels. "Ahí es donde todos nos la podemos pasar bien juntos."
Tres de los miembros de los Stones —Richards, el cantante Mick Jagger y el baterista Charlie Watts— han estado ahí desde 1962 y el guitarrista Ron Wood desde 1974. En ese tiempo se ganaron el título de "la mejor banda de rock and roll del mundo" y han durado tanto que quizá sean también la más antigua del mundo.
Pero a diferencia de otros números clásicos de los años 60 y 70, que cumplidamente repiten sus viejos éxitos cada temporada, los Stones se jactan de ser un grupo activo que sigue siendo capaz de llenar los estadios —como lo están haciendo en su gira actual— y de hacer música potente, como se escucha en el animado A Bigger Bang, nuevo disco de rock que debutó en el número 3 de las tablas de Billboard.
Todos los Stones tienen derecho a su tarjeta de jubilado —Jagger tiene 62, Watts 64 y Wood, el "bebé" de la banda, tiene 58 años— así que pueden parecer muy alejados de la rebelión juvenil de (I Can’t Get No) Satisfaction (1965) y de Let’s Spend the Night Together (1967). Pero Richards considera que la carrera de la banda es un continuo que se sigue desarrollando.
"¿Cómo se puede hacer madurar al rock and roll?," se pregunta. "Me parece que es una pregunta muy interesante y que nosotros somos la única respuesta. Cuando tronemos finalmente, averiguaremos cuánto tiempo pudimos hacer esto".
RECOMIENZOS. "Dentro de la banda, la sensación es que apenas estamos empezando a agarrarle la onda," continúa Richards. "Todo cambia cada vez que salimos. Hay nueva tecnología, hay nuevas formas de hacerle frente a las cosas ... nunca nada es igual. La gente puede pensar: ‘Oh, los Stones van a salir en una nueva gira,’ pero cuando uno es parte de eso, siempre hay una nueva aventura. Hay cosas nuevas que aprender. Y, de todos modos, me gusta viajar".
La jornada de los Stones hacia A Bigger Bang ha estado muy llena de eventos y ha sido larga, caracterizada por controversias por mala conducta, arrestos por droga, letras tabú sobre sexo, droga y política, romances muy publicitados, boletos de precio alto y el primer patrocinio de una gira por parte de una empresa, Jovan en 1981. El consumo de drogas de Richards se convirtió en materia prima de las leyendas del rock e incluso puso en peligro su vida en los años 70, mientras que la activa vida romántica de Jagger fue material del salón de la fama de la prensa amarillista.
Aun ahora, el grupo sigue erizándole el pelo a algunos. Sweet Neo-Con, pista de A Bigger Bang, ataca agudamente las políticas del presidente George W. Bush.
"Son bastante salvajes todavía," comenta el también rockero y fan Bon Jovi en entrevista por separado. "Podemos imaginarnos a estos viejos excéntricos, sentados en una sala y diciendo: ‘Oigan, ya están haciendo chistes de nosotros. Mejor regresamos y volvemos a ser los chicos malos.’ Y ahí están."
MAS UNIDOS. Quizá sea así, pero Richards sostiene que "están apareciendo algunas señales de madurez."
Eso se aplica en especial a su relación con Jagger, su compañero de banda y gemelo vago, colega en la composición, socio de producción y amigo desde que estaban en la escuela primaria en Inglaterra. Con el paso de los años se han turnado en los combates, especialmente en los años 80, cuando una querella mantuvo a los Stones alejados de las giras durante siete años.
Pero A Bigger Bang —que empezó en junio de 2004, en el castillo de Jagger en el sur de Francia— refleja ese esfuerzo ceñido y coherente que recuerda los mejores días de sus discos clásicos, como Sticky Fingers (1971) y Exile on Main Street (1972).
"Le puedo decir que ahora hubo una relación más colaboradora entre Mick y Keith de la que hubo desde 1968 o algo así," asegura en entrevista por separado Don Was, coproductor de A Bigger Bang. "Reinaba un humor sin enfrentamientos. Grabamos en un ambiente cálido."
Sin embargo, A Bigger Band empezó con un poco de cruda realidad en el campo de los Rolling Stones: Wood, alcohólico que había estado en rehabilitación desde la gira del grupo en 2002, volvió a caer en terapia. Y un golpe aún más grande fue la noticia de que Watts tenía cáncer en la garganta, lo que dejó a Jagger y a Richard pregúntandose qué hacer.
"Mick y yo nos miramos y pensamos: ‘Todas las cosas buenas tienen que terminar,’" dice Richards y después sonríe. "Bueno, no. En cosa de segundos nos dimos cuenta de que no le haría ningún bien a Charlie. Estaría muy mortificado por estar internado en algún hospital, pensando que nos estaba reteniendo. Así que no, nosotros seguimos adelante."
Jagger y Richards empezaron a componer canciones, compartiendo las tareas del bajo, mientras que Jagger tomó el banquito de la batería.
"Es un trabajo realmente difícil," asegura Jagger, que agrega que sólo uno de sus trabajos de batería, en la pista Infamy sobrevivió después de que Watts regresara al redil. "Le hablé por teléfono a Charlie y le dije: ‘Tengo doloridas las piernas por el pedal del tambor bajo. Creo que tenemos el pedal que no es.’ Y él me dijo qué pedal tenía que ir a comprar."
El resultado fue un asunto mucho más sintético, que se benefició del hecho de que Jagger y Richards trabajaron estrechamente, bajo cierto grado de presión.
"En cierto sentido fue bueno," afirma Jagger, "pues logramos hacer mucho en ese periodo. Keith siempre quiere que Charlie esté presente en el proceso de composición, pero eso significa tener a otra persona en la sala, que a veces se necesita y a veces no, y tiende a convertirse en una sesión de grabación, más que en una de composición."
"Así que mientras Charlie estaba en recuperación pudimos hacer mucho más, escribiendo, arreglando y cosas de esas."
VITALES. Para cuando regresó Charlie, dice Richards, A Bigger Bang ya tenía un tono diferente.
"El disco nos empezó a hablar una vez que regresó Charlie. Y nos dijo: ‘Olvídense del betún, del mazapán y de las velitas de arriba. No necesito nada de eso. Déjenme en paz,’" dice el guitarrista. "Como que nos dimos cuenta de que habíamos construido una serie de canciones que tenían carácter propio."
Jagger y Richards de todos modos tuvieron momentos explosivos durante las grabaciones, pero Was asegura que sus desacuerdos ocasionales fueron productivos.
"Nunca fue un conflicto armado," afirma el productor, "pero sí hubo algunos momentos tensos, pues estaban muy metidos emocionalmente en lo que hacían. Tenían una opinión muy firme sobre el disco y sobre el otro."
La pista Sweet Neo-Con, de Jagger, en la que acusa a Bush de ser "un hipócrita" en lo que llama "simplemente un golpe de política bastante directo y anti-neoconservador, en realidad," fue uno de esos puntos de desacuerdo.
Aunque estaba de acuerdo con el sentimiento de Jagger, Richard cuestionó que esa canción correspondiera al álbum.
"¿Le reducirá la calidad al disco esta especie de tormenta política en un vaso de agua?" se preguntaba Richards. "Mi idea es que los políticos en realidad son ... Bueno, no sé si ameriten una canción de los Rolling Stones, eso es todo."
Aparte de eso, Jagger y Richards están ansiosos por presumir su material fresco, como si fueran los dibujos de sus hijos ... o, en su caso, de sus nietos. Richards afirma que los Stones y sus músicos auxiliares para las giras están listos para tocar cualquiera de las 16 canciones de A Bigger Bang y varias de ellas ya son elementos principales de su repertorio, como el primer sencillo Rough Justice, la pista de blues Back of My Hand y la rockera Oh No Not You Again.
"No es fácil llegar a tocar tantas canciones nuevas," admite Jagger. "Pero, a medida que salen y son conocidas, uno tiende a tocar más. Y es bueno tener algo por ahí, definitivamente. Eso me gusta."
Y es bueno tener gente que quiera escucharlas. Incluso con precios que llegan a los 450 dólares, los Stones de gira siguen siendo una monstruosa fábrica de dinero. Desde la gira Steel Wheels de 1989, el grupo ha acumulado más de mil millones de dólares en venta de boletos. La gira Voodoo Lounge de 1994 sigue siendo la más grande de todos los tiempos, al vender 6.4 millones de boletos e ingresar 319.5 millones de dólares.
El grupo planea hacer la gira de A Bigger Bang hasta bien entrado 2006, presentándose en estadios, arenas y teatros de todo el mundo. Y según los rumores, hará una presentación en el medio tiempo del Super Bowl XL, el 5 de febrero, como parte de su compromiso de temporada con Monday Night Football de ABC.
Lo más grande y mejor siempre es atractivo, por supuesto, y Richards dice que él y sus compañeros estarán felices de tocar en tanto haya interés en ellos.
"Estoy constantemente sorprendido," dice. "Si hay tanta gente que quiere vernos, aunque se nos hayan caído las piernas, nos sentimos obligados a presentarnos. Eso nos mantiene de pie. No queremos decepcionarlos y, además, no queremos decepcionarnos a nosotros mismos."
"Decimos: ‘¿Quieren que lo hagamos? Vamos, chicos, levántense del sofá! Vamos a hacerlo!’."