Pakistán: son 25.000 los muertos

Pakistán - La esperanza de encontrar sobrevivientes disminuía de hora en hora este jueves en Pakistán donde las excavadoras comenzaron a entrar en acción, cinco días después del terremoto que causó 25.000 muertos y más de 63.000 heridos, según un nuevo balance.

Un fuerte temblor de 5,5 grados que provocó pánico entre los habitantes se produjo de madrugada en el norte del país, mientras que alimentos y abrigos seguían llegando a buena parte de los damnificados del terremoto.

Mientras, el ejército continuaba removiendo los escombros y reparando los accesos a centenares de pueblos en las montañas que permanecían aislados y donde la ayuda sólo llega con cuentagotas.

Cinco días después del terremoto que devastó varias regiones, en particular Cachemira, un nuevo temblor de 5,5 grados en la escala de Richter sacudió el norte de Pakistán a las 01H24 locales (20H24 GMT del miércoles) con epicentro a 200 km al este de Peshawar.

Ninguna víctima ni daño fueron anunciados inmediatamente pero el temblor provocó escenas de pánico entre los habitantes, señaló la prensa local.

Evaluar los daños calificó la situación de "desesperada" en el norte del país, en momentos en que es aún difícil llegar a los sobrevivientes más allá de las principales localidades.

En el sector de Cachemira bajo administración paquistaní, las autoridades seguían intentando llegar a los miles de habitantes de las aldeas situadas en altitud, donde se temen numerosos muertos.

El ejército utilizó dinamita para abrir una vía de acceso entre Muzaffarabad, la capital del Cachemira paquistaní cercana al epicentro del sismo, destruida en sus tres cuartas partes, y de las remotas poblaciones del valle de Neelum (Cachemira).

Los primeros convoyes de camiones del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM) llegaron a Abbottabad, ciudad paquistaní a unos 50 km del epicentro, llevando 39 toneladas de galletas energéticas que podrán alimentar a unas 400.000 personas durante los próximos dos días.

Por otra parte, el Alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) comenzó la distribución de ropa.

No obstante el tiempo apremia pues dos millones y medio de damnificados pasaron una quinta noche al aire libre, en campamentos de fortuna, en el frío y la humedad.

Algunos poblados apartados de los contrafuertes del Himalaya aún no habían recibido ayuda alguna desde el sismo.

La organización humanitaria Plan, que desde 1997 lleva a cabo un programa para los niños de la región de Mansehra, anunció este jueves que había conseguido enviar por helicóptero a cinco médicos, medicinas y alimentos a dos poblados, Devli y Kira, en el valle de Siran, donde hasta el miércoles no había llegado ninguna ayuda.

Numerosos países y organizaciones aumentaron su ayuda, como el Banco Mundial que anunció duplicaría su asistencia a 40 millones de dólares.

La solidaridad internacional adquiere por momentos características inesperadas.

El miércoles, soldados indios pasaron la frontera para ayudar a sus colegas paquistaníes a reconstruir los búnkers para que no permanezcan a la intemperie.

El presidente paquistaní Pervez Musharraf expresó su gratitud por la ayuda internacional, pero pidió recursos suplementarios.

En el terreno, el puente aéreo quedó restablecido el miércoles entre la base aérea de Chaklala, cerca de Islamabad, y la zona damnificada, después de haber sido suspendido debido a lluvias torrenciales.

El aporte de ayuda ha provocado importantes atascos aéreos hasta el punto que un avión de carga indio repleto de ayuda debió devolverse el miércoles, debido a que el aeropuerto de Islamabad estaba saturado. El avión llevaba siete camiones con medicamentos, 15.000 frazadas y unas cincuenta carpas.

Este vuelo casi histórico reactivó la esperanza de paz durable entre las dos potencias nucleares rivales pues fue el primero de esta importancia.

Las esperanzas de encontrar sobrevivientes entre los escombros eran mínimas, aun cuando en Muzaffarabad se produjeron verdaderos milagros el miércoles.

Socorristas turcos salvaron a una madre de tres niños después de estar sepultada más de 100 horas y los habitantes consiguieron liberar a una niña de 5 años que salió por sus propios medios de entre los escombros.

En India, se confirmó la muerte de 1.300 personas. En la parte india de Cachemira, 40.720 viviendas quedaron destruidas y casi el doble dañadas.

La ONG Médicos sin Fronteras advirtió sobre el peligro de epidemias y la Organización mundial de la Salud evocó la posibilidad de enfermedades diarreicas o un brote de sarampión, mortal para los niños menores.

AFP

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