ISLAMABAD y MUZAFFARABAD | AP y AFP
En Pakistán comienzan a aparecer milagros escondidos tras la tragedia. Ayer en la ciudad de Muzaffarabad, una niña de cinco años apareció viva bajo los escombros de su casa derribada por el terremoto del sábado. Demacrada, obnubilada y cubierta de polvo tras casi 100 horas tapada por las ruinas, volvió a ver la luz del día gracias a la tarea de rescatistas rusos. "Quiero agua", fue lo primero que dijo.
En esa misma ciudad, una de las más afectadas por el sismo, socorristas turcos rescataron a Rashida Taruq, de 45 años y madre de tres hijos. También estaba sepultada bajo los escombros de su casa desde el sábado.
Pero estas historias milagrosas son de las que escasean en una devastada Pakistán. Según el último balance oficial, la cifra de muertos llega a 24.000, los heridos a 51 mil y las personas sin hogar a dos millones y medio. Sin embargo, otros cálculos extraoficiales a cargo de responsables de equipos de rescate hablan de un número de víctimas fatales mucho mayor, de 35 a 40 mil. A su vez, la ONU calcula que 4 millones de personas se vieron afectadas y 2 millones perdieron el techo. Sí hay unanimidad en asegurar que es el peor terremoto de la historia del país.
En la India, otro país afectado por el terremoto, la cifra de muertos ascendía ayer a 1.300.
El terremoto alcanzó en su epicentro, en la zona de la Cachemira, los 7,6 grados en la escala Richter.
AYUDA. Provisiones de unos 30 países llegaron ayer a Pakistán para las víctimas del terremoto, mientras la ONU advirtió sobre una epidemia de sarampión entre los millones de desplazados y se disipaban las esperanzas de hallar sobrevivientes bajo los escombros.
A pesar de la ayuda internacional que sigue aumentando, los millones de damnificados siguen sufriendo hambre, frío y padeciendo una intensa lluvia en el norte. Los empujones y peleas se suceden ante cada camión provisto con alimentos para repartir.
En ese contexto, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, llegó ayer a Islamabad para solidarizarse con los dirigentes paquistaníes y evaluar las necesidades de ayuda humanitaria.
A su vez, la ONU hizo un llamado para obtener fondos por un monto de US$ 272 millones y numerosos países y organizaciones reforzaron su ayuda.
Lafarge: sin novedades
Daniel Lafarge ya se encuentra en Pakistán buscando a su hermano Enrique, el uruguayo desaparecido en la capital Islamabad luego del terremoto. Está solo en su tarea, y apenas cuenta con la asistencia del consulado español.
Según dijeron familiares a El País, las primeras noticias no son buenas. La recorrida de Daniel Lafarge por hospitales en búsqueda de su hermano resultó infructuosa. No había nadie registrado con su nombre. A su vez, en los escombros del edificio Margalla de Islamabad, último lugar donde se supo que estaba Enrique Lafarge, se han encontrado 40 cadáveres. También pudieron rescatarse dos mujeres con vida en esa misma construcción. Pero del uruguayo, que alquilaba un apartamento en el décimo piso, no hay noticias.
A medida que pasan las horas y no aparecen novedades, la esperanza de encontrarlo con vida comienza a decrecer entre la familia de Lafarge.