La Cámara de la Industria del Chacinado quiere que se produzca en Uruguay la materia prima que ahora está importando de Chile, Brasil, Canadá, Estados Unidos o Dinamarca. Sin embargo, lograr abastecer las empresas con producción nacional parece ser una utopía. "Presentamos un plan para comenzar a faenar una parte de los cerdos que los productores estaban denunciando como sobrantes y nos encontramos con la ‘grata’ sorpresa de que los animales no estaban", dijo a El País Enrique Goldwaser, presidente de la gremial de industriales.
La industria se comprometió con el ministro José Mujica a absorber los animales que aportaría la Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos para solucionar el drama social de esta producción, pero ahora se encuentra con que no hay suficientes animales en el país.
El presidente de la Cámara de la Industria del Chacinado enfatizó que las fábricas no tienen razón de existir sin materia prima y prefieren que se produzca en Uruguay. "La industria, por depender de la materia prima del exterior sufrió muchos sobresaltos, había problemas de fiebre aftosa en los países vecinos y no se podía comprar en la región. Hubo que ir a buscarla a Chile, pero también se trajo carne de cerdo de Estados Unidos, Canadá y Dinamarca".
Goldwaser todavía fue más a fondo. "Cuando en junio de 2002 el dólar pegó el salto, los industriales teníamos costos con un dólar a $ 17 y terminamos cobrando lo que vendimos, a fin de año, en moneda nacional, pero encima tuvimos que pagar un dólar a más de $ 30; las empresas tambalearon".
DIFICIL. Los productores de cerdos podrían enfrentarse a una prueba de fuego si en dos meses no se logró superar el episodio de aftosa en Brasil y continúa la prohibición del ingreso de carne porcina desde ese mercado, ya que deberán demostrar que están en condiciones de abastecer a la industria con la producción local.
Así lo entiende el presidente de la Asociación Uruguaya de Productores de Cerdos, Víctor Liberman, quien se mostró de acuerdo con la decisión del cierre de fronteras por razones sanitarias.
A juicio de Liberman, esta resolución no tendrá un efecto en lo inmediato en la industria local ya que tiene reservas de abastecimiento como para dos meses.
"El problema está en lo que se puede demorar el proceso de control del foco de aftosa en Mato Grosso para reabrir las fronteras a la importación", señaló el productor, a la vez que recordó que se está ingresando en los meses previos a la temporada de verano, donde la zafra de jamones para la industria tiene mucha importancia.
FUTURO. En cuanto a lo que puede ocurrir en los próximos dos meses, Liberman reconoció que ante la imposibilidad de colocación de la producción, los productores han "aflojado un poco en la terminación", con lo que la industria tendría un argumento para reclamar ante el gobierno la necesidad de reabrir la importación.
Por otra parte, una vez que la industria agote su stock, los productores se enfrentarán a la prueba de fuego de demostrar que están en condiciones de abastecer a la industria, argumento utilizado para reclamar ante el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, la prohibición de carne de cerdo desde Brasil.
Esta situación se genera en medio de las negociaciones que están llevando adelante los productores y la industria del chacinado, en el marco de la cual los industriales se comprometieron a absorber la producción local de cerdos terminados como forma de descongestionar un mercado que para el gobierno tiene una significativa importancia social.
En esa mesa de negociaciones, uno de los argumentos manejados por parte de los industriales es que el tipo de cerdos que se produce en Uruguay no colma las expectativas de la industria, tanto por su peso como por su tipo de alimentación.
"Cuando no alcanzan el peso te castigan en el precio y cuando están pasados de peso también", aseguró Liberman, a lo que agregó que "cuando se come una mortadela no se sabe qué peso tenía el cerdo y en la licuadora va todo".
Boicot en 32 mercados
Los 25 países miembros de la Unión Europea, Israel, Rusia, Chile, Paraguay, Bolivia, Uruguay y Sudáfrica han cerrado ya sus fronteras a la carne brasileña, ya sea total o parcialmente, confirmó la Agencia EFE. El ex ministro de Agricultura de Brasil y actual presidente de la Asociación Brasileña de Exportadores de Carne (Abiec), Marcus Vinicius Pratini de Moraes criticó al gobierno de Lula por haber retenido 200 millones de reales —unos U$S 89,6 millones— que había prometido al programa de prevención sanitaria.
En el primer semestre de 2005, Brasil exportó un 30% más, generando sólo por carne bovina U$S 2.500 millones. Los industriales brasileños recibieron la noticia del nuevo foco mientras negociaban en Anuga 2005 (Alemania).