Ismael Bonilla, el bebé que fue sometido a dos trasplantes de hígado en Buenos Aires, deberá regresar a la capital argentina cada quince días para continuar con los controles de laboratorio y revisaciones médicas.
Yolanda, su mamá, dijo ayer a El País que su estado de salud es "muy bueno" y que evolucionó notablemente de las operaciones.
Explicó que los controles periódicos en la vecina orilla continuarán por un lapso de dos meses, con la asistencia del Fondo Nacional de Recursos.
A los 45 días de su nacimiento, Ismael fue diagnosticado con una colestasis intrahepática, una enfermedad que disminuye el flujo de bilis entre el hígado y el duodeno.
El martes, después de cinco meses en Buenos Aires, Ismael retornó a Montevideo. Fue recibido en la Terminal Tres Cruces por sus abuelos y su hermano Nicolás, que desde mayo no lo veían.
RENATO. En tanto, Renato Fernández se recupera favorablemente de una operación en Hannover, Alemania. Este niño uruguayo de cinco años fue intervenido por un tumor ubicado en la unión de los dos hemisferios del cerebro, que afectó su visión del ojo derecho.
Según relataron sus padres, "en general se encuentra bien" y ya salió del CTI. Laura, su madre, dijo a El País que los médicos creen haber retirado todo el tumor y que su organismo necesita 15 días para alcanzar un equilibrio y saber si puede tener secuelas. "El doctor quedó muy conforme con la operación, pero de todos modos hay que seguir esperando". Su mamá agregó que ha tenido algunas molestias con la sonda para el control de la orina y también en la herida, pero la cicatrización está evolucionando bien.
Se estima que Renato estará 15 días más internado y que, después de eso, demorará un mes en volver a Uruguay.