GUATEMALA | AP
Las autoridades guatemaltecas comenzaron ayer su lucha por alcanzar las áreas más remotas del oeste del país que seguían aisladas tras el temporal "Stan" que causó inundaciones y deslaves en Guatemala. Aún falta llegar a 118 comunidades y la cifra ascendió a 652 muertos y 398 desaparecidos, según el informe más reciente.
Las lluvias provocaron el desplome de cerros por acumulación de agua, bloqueado vías mientras los ríos desbordados destruyeron varios puentes. El clima impedía la asistencia. Los lugareños expresan su desesperación por la falta de comida y agua con llamadas a las radioemisoras clamando por ayuda en tanto el clima no da tregua, pues se pronosticaron más lluvias para estos días. Las cifras oficiales indican que el número de refugiados en albergues superaron los 104.000 en todo el país.
En el municipio de Tacaná, cerca guatemalteca de la frontera con México, los rescatistas hallaron el domingo más de 130 cadáveres en un alud de barro que enterró el refugio donde habían tratado de guarecerse de la lluvia.
A las dificultades por el temporal se le suma la división interna del país. Las comunidades indígenas de Guatemala, acosadas por los recuerdos de la guerra civil (1960—1996), rechazaron la ayuda de los militares y optaron ayer por realizar sus propias operaciones de rescate, así como llevar a cabo sus ceremonias tradicionales para honrar a los muertos.
Además de Guatemala, otras 133 personas murieron en El Salvador, México, Costa Rica, Nicaragua y Honduras. Todas estas víctimas de "Stan", tormenta tropical de cinco días iniciada el sábado 1º de octubre.