La líder cristianodemócrata alemana, Angela Merkel, llega a la cancillería, cumpliendo dos proezas: ser la primera mujer y la primera germano-oriental en lograrlo.
Además, a sus 51 años, será la canciller más joven, un par de meses menor que el democristiano Helmut Kohl, su "padre" político, que fue canciller a los 52 años.
Merkel es, además, una personalidad atípica en la alta política alemana: sin talento mediático, más racional que emotiva y titubeante.
Quince años después de haber dejado la Física por la política y cinco años después de ser elegida líder de la CDU, Merkel llega a la Cancillería, tras una metamorfosis vital y política iniciada con la caída del Muro de Berlín.
Hija de un pastor protestante, se casó con 23 años con Ulrich Merkel, un compañero de estudios, del que conserva el apellido, pese a que el matrimonio no tuvo hijos y la pareja se divorció cinco años después.
La caída del Muro cambió su vida, aunque no estuvo entre los cientos de miles de germano-orientales que celebraron con lágrimas y euforia la noche más esperada de su vida. Se enteró de la noticia al salir de su sauna semanal pero se fue a dormir "porque tenía que madrugar".
En 1990 deja en suspenso la Física e ingresa en la CDU. Desde esa posición se convirtió en aplicada portavoz del último primer ministro de la RDA, Lothar de Maiziere.
Luego todo fue meteórico. Helmut Kohl hizo a esa muchacha de rostro melancólico, su ministra para la Mujer y la Juventud, en 1991. Tras la derrota de Kohl en 1998 ante Schroeder, asumió la secretaría general de la CDU, con Wolfgang Schaeuble como presidente del partido.
Merkel, a la que las malas lenguas acusan de tener sembrado el camino de "cadáveres políticos", rompió con Kohl y asumió la presidencia de la CDU en 2000. Era la primera mujer y del este al frente de un gran partido alemán.
Angela Merkel no tiene tampoco hijos con Joachim Sauer, divorciado y padre de dos varones, con los que ella mantiene una relación cordial.
Se casaron en 1998, tras unos años de convivencia. A Sauer se la apoda "el fantasma de la ópera", ya que hasta ahora ha reservado sus apariciones públicas a su cita anual con el Festival Richard Wagner de Bayreuth. EFE