BERLIN | THE ECONOMIST
A fines de la semana pasada, los alemanes aún estaban embarcados en una larga partida de poker político. El destino del canciller Gerhard Schoeder estaba en el centro de unas tortuosas conversaciones para formar una gran coalición después que los democrata-cristianos (CDU) ganaron una banca adicional el 2 de octubre en Dresden. Los socialdemócratas del canciller (SPD) intentaban utilizarlo para conseguir cuánto fuera posible, en términos de política y puestos, mientras que la CDU y su partido hermano bávaro la Unión Social Cristina (CSU) no querían empezar a negociar hasta que Schroeder fuera dejado de lado y el SPD aceptase a Angela Merkel, la líder opositora, como la nueva canciller.
En el fin de semana las cosas se aceleraron, y ayer el CDU/ CSU y el SPD llegaron a un acuerdo de poder compartido que puso fin a los siete años de Schroeder al frente del país. Merkel no sólo se convierte en la primera mujer canciller, sino también el primer canciller que llega del Alemania del este, coronando una meteórica carrera política que se inició hace 15 años con la reunificación alemana. Este acuerdo pone fin a tres semanas de parálisis tras las elecciones inconclusas del 18 de setiembre, cuando la gobernante coalición del SPD y los verdes perdió su mayoría pero tanto la oposición, como el oficialismo, no lograron convertirse en gobierno.
El acuerdo de ayer cierra uno de los episodios más extraños de la política alemana desde la posguerra: un canciller que perdió una elección pero aseguraba que era el hombre más capaz para formar un gobierno estable.
Schroeder debió ser forzado a bajarse del caballo. El y otros pesos pesados del SPD comenzaron a percatarse de que convenía, por el precio justo, dar un paso al costado. En término de puestos, al menos, Schroeder fue exitoso. A cambio de permitir que Merkel sea canciller, se espera que el SPD consiga más carteras políticas que el CDU, incluyendo las de Relaciones Exteriores, Finanzas y la secretaría a cargo de la reforma laboral. El CDU obtendrá las de Defensa e Interior. Ya está claro que el jefe del CSU, Edmund Stoiber será el ministro de Economía. Aún queda mucho por negociar, incluyendo los detalles de la agenda de reformas del nuevo gobierno. Las conversaciones políticas se extenderían hasta mediados de noviembre.
¿Qué tipo de canciller sera Mekrel? Una cosa es segura: no será una Margaret Thatcher alemana. La comparación siempre ha sido utilizada pero al ser una canciller al frente de una gran coalición, se ha vuelto obsoleta. Ya debilitada por un resultado electoral decepcionante, es muy difícil que sea un presidente-canciller como Schroeder, sino la primera entre iguales en un liderazgo colectivo y con posibilidades de quebrarse, que incluye a Stoiber del CSU y a su contrapartida del SPD, Franz Munterfering.
En política exterior no va a haber muchos cambios, al menos mientras se mantenga la coalición. Merkel se opone a una membresía completa de Turquía en la Unión Europea pero no logrará pasar su propuesta de una "sociedad privilegiada" como una alternativa. Tampoco parece posible que cambie el balance de la relaciones internacionales alemanas, para privilegiar un lazo transatlántico.
Pero sería un error subestimar a Merkel.. "Si Schroeder es un velocista, Merkel es una maratonista", dice Wolfgang Nowak, director de la Sociedad Alfred Herrhausen, un think tank del Deutsche Bank. Es considerada extremadamente metódica, que revisa todas las opciones antes de tomar una decisión. Y ciertamente que aprendió mucho desde que Helmut Kohl la sacó del anonimato en 1991, y no menos de Schroeder y sus a menudo frustrados intentos por cambiar la economía.
Acuerdo
A partir del año 2010 Alemania tendrá que dedicar el 3% del PIB anual a inversiones en investigación y desarrollo.
Ambas partes reconocen la vigencia de la llamada autonomía de los trabajadores y la patronal en la negociación de convenios colectivos. No obstante, se reconoce la importancia de acuerdos a escala empresarial para mantener el empleo dentro del marco de los convenios colectivos tras negociaciones entre sindicatos y empresarios.
Simplificar el impuesto sobre la renta "para lograr más transparencia, eficiencia y justicia". Se intenta lograr una reducción de las deducciones fiscales, pero se mantiene de forma expresa que los ingresos por trabajo nocturno y en días festivos permanecerán libres de impuestos.
Mejora de las condiciones de vida de las familias. Se acuerda incluir una cantidad deducible por padres e hijos y la introducción de un nuevo subsidio adicional por paternidad.