Un futbolito uruguayo ya clasificó para el mundial de Alemania 2006

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La muestra "Mundos redondos de cuero", en el famoso edificio-museo de Martin Gropius en Berlín, reunirá en pocos días la obra de más de 70 artistas, como parte de los acontecimientos que prologan al Campeonato Mundial de Fútbol que Alemania celebrará el próximo año.

Creadores notorios y talentosos integran la exposición, pero lo más extraordinario es que entre ellos se encuentra un joven uruguayo que hace años se destaca en el ambiente nacional. Se trata de Federico Arnaud, cuya obra se exhibirá entre las de varias celebridades, como Andy Warhol o Markus Lupertz a partir del 20 de octubre.

Cultura y deporte están aunados por un lazo muy estrecho. Y es muy significativo que la peculiar escultura de un uruguayo integre todo este despliegue. También ópera, conciertos, fotografía, cine y teatro, de creadores muy conspicuos y muy relevantes formarán parte de la muestra.

El acontecimiento contará con la creatividad de Robert Wilson y Hal Wilmer, se escuchará un oratorio llamado La profundidad del espacio, con libreto de Michael Klaus y Moritz Eggert, y el nivel literario es muy llamativo porque estarán Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes, Umberto Eco, Günter Grass, Péter Esterházy, Javier Marías, entre otros. La exposición fotográfica "Fútbol, una lengua internacional" recalará también en el extranjero y el montaje "El globo del fútbol", un mini-museo de 15 metros de altura, se expondrá luego en Madrid, Milán, Londres, París y Tokio. Leipzig, la única ciudad de la ex RDA de las 12 que acogerán partidos, organizará un campeonato del mundo de hip-hop, bajo la dirección del coreógrafo William Forsythe, una de las notabilidades más originales de la danza actual.

MISTICO. Federico Arnaud ha realizado obras e instalaciones vinculadas a ofrendas, a búsquedas del espíritu místico, a indagaciones de la religiosidad primigenia y a creaciones de objetos y mobiliarios que parecen útiles pero no lo son: solo tienen un uso artístico. Lo antiguo y lo inquietante, los vestigios y los martirios del corazón han estado presentes en su producción. Arnaud ha presentando sugestivos altares, sitios monumentales, formas totémicas, pedestales e instalaciones con encofrados, barro, arcilla y portland. Mediante marcas y huellas de materiales en desuso ha generado una iconografía sutil que tiene que ver con sarcófagos, osarios, crucifijos, formas antropomorfas, restos humanos, y ha plasmado peculiares mobiliarios oníricos y fantasiosos. Ha trabajado con muebles antiguos para crear originales y absurdos equipamientos hogareños, futbolitos con connotaciones religiosas, y a pesar de la trascendencia de sus temas, utiliza el humor, el doble sentido y el sarcasmo. Para el Premio Paul Cézanne había elaborado un enorme pan ficticio que representaba el alimento de la vida y a la vez se vinculaba con el cuerpo, con entrañas. Su futbolito barroco, lleno de connotaciones sobre América Latina y las religiones, es una de sus obras más originales y es ella la que nos representará en esta original exhibición.

En los últimos años Arnaud se aparta de su sendero habitual. Opta por un camino más depurado, alejándose de todo barroquismo anterior para iniciar una nueva investigación. En esta actitud emplea también maderas usadas, desechadas, objetos encontrados, y construye con ellas barquitos similares a los de papel.

Mientras se espera la posible participación de Uruguay en el Mundial, lo que sí es seguro es que el arte uruguayo dirá presente. El creador nacido en Salto en 1970 llevará una camiseta celeste muy especial: la de las artes visuales.

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