Los huracanes Katrina y Rita, y sus graves consecuencias, han servido para recordarnos el enorme poder que puede llegar a desplegar la Naturaleza. Por el momento los científicos no han establecido un vínculo directo entre esas tormentas tropicales y el cambio del clima global. Algunos estudios, sin embargo, sugieren que existe un nexo indirecto. El efecto de invernadero causado por la concentración en la atmósfera de dióxido de carbono, generado por la ignición de combustibles fósiles (especialmente petróleo y carbón) y otros gases, contribuye al recalentamiento de los océanos. Este último proceso, a su vez, aumentaría la intensidad de los huracanes.
Ahora, dos estudios sobre la evolución de largo plazo del clima de nuestra región —informó El País del domingo pasado— sugieren que el efecto de invernadero también tendrá sus consecuencias en estas tierras. Por una parte, la Unidad de Meteorología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República ha elaborado un informe que confirma que el cambio climático aparejará como consecuencia un aumento de medio grado a un grado en la temperatura promedio para el año 2020 y de un grado y medio a dos grados para el 2050. Por otra parte, el Director del Servicio Meteorológico del Brasil, advirtió sobre la posibilidad de que se produzca un incremento en la intensidad y cantidad de temporales subtropicales. Declaró que había estudios indicativos, muy preliminares, que dicen que en esta zona podemos tener una sucesión de ciclones extratropicales, pero es algo que todavía se está investigando.
El cambio del clima global es un proceso complejo que se desarrolla lentamente. Pero sus consecuencias pueden ser críticas para el futuro de nuestro país. Los acontecimientos en otras regiones, y las advertencias de los expertos, indican, primero, que es importante dedicar más recursos y esfuerzos a los estudios que permitan definir con la mayor precisión posible, cuáles serían las grandes tendencias de evolución del clima regional. Ello con el propósito de definir estrategias de prevención y mitigación. En segundo lugar, es importante tener presente que nos enfrentamos ante uno de los desafíos políticos más importantes que exigen una acción a escala global.