BAGDAD/HILLA | AFP
Un atentado suicida en una mezquita de Hilla, 100 kilómetros al sur de Bagdad, causó ayer 25 muertos y 87 heridos, todos ellos chiitas iraquíes. Esta etnia celebraba en la víspera el primer día del mes de ayuno del Ramadán. En el resto del país, otras 10 personas perdieron la vida debido a diferentes ataques.
El atentado se produjo aproximadamente a las 18.00 de Irak en el momento de la oración de ruptura del ayuno al anochecer.
También ayer, el Parlamento iraquí revocó una disposición que dificultaba el rechazo del texto constitucional sometido a referéndum el 15 de octubre, medida adoptada el domingo y muy criticada por Estados Unidos y la ONU.
KAMIKAZE. Según la Policía de la provincia de Babilonia, cuya capital es Hilla, el atentado de ayer fue cometido por un kamikaze con un cinturón de explosivos que había logrado entrar a la Huseiniya Ibn an Nimaa, un céntrico lugar de culto.
En un primer momento, la Policía dijo que el atentado había sido perpetrado con un coche bomba y un artefacto explosivo colocado a la entrada del edificio, pero la investigación preliminar concluyó que se trataba de un ataque suicida.
Al contrario de los sunitas, que empezaron a ayunar el martes pasado, los chiitas de Irak iniciaron su Ramadán en la víspera, siguiendo las recomendaciones de sus dignatarios religiosos de la localidad santa de Nayaf.
La gente se arremolinaba en el lugar del atentado para expresar su indignación en este barrio popular habitualmente bullicioso, cuyas calles estaban casi vacías cuando se produjo la explosión.
La mitad del techo del templo, un edificio histórico restaurado hace tres años, se derrumbó por el impacto de la explosión que también dañó las vidrieras de algunos comercios aledaños.
La totalidad de las víctimas son varones puesto que solamente ellos se encontraban en ese lugar de oración, con capacidad para unos 200 fieles.
Las víctimas de ayer vuelven a vestir de luto a la comunidad chiita de Irak tras una reciente ola de ataques.
El 30 de setiembre, 10 personas murieron y 35 fueron heridas en un atentado con coche bomba en un mercado muy concurrido de Hilla. El día anterior un triple atentado en Balad, otra localidad chiita al norte de Bagdad, acabó con la vida de 99 personas e hirió a otras 124.
Este triple atentado fue reivindicado por el grupo del jordano Abú Musab al Zarqawi, jefe de la red terrorista Al Qaeda en Irak, que ha declarado una guerra implacable a los chiitas iraquíes.
Aparte de la matanza en Hilla, otros diez iraquíes murieron en distintos ataques en el país, según fuentes de seguridad, lo que eleva el balance diario a 35 muertos y decenas de heridos.
MARCHA ATRAS. En el ámbito político, los diputados modificaron un texto adoptado el domingo para igualar el peso de los electores que voten a favor o contra el borrador de la Constitución que se plebiscitará en nueve días.
El domingo, el Parlamento había adoptado una interpretación muy distinta que endurecía las condiciones para rechazar el texto hasta el punto de que se convertía en algo casi imposible.
Esto había suscitado fuertes críticas de Naciones Unidas y de Washington, así como de los sunitas, que cuentan con su presencia mayoritaria en al menos tres provincias (Nínive, Anbar y Salah Edin) para echar por tierra el texto.
Con la marcha atrás de ayer, el Parlamento cedía a las críticas de la ONU y de Estados Unidos, cuyo ejército mantuvo la presión sobre los combatientes de Al Qaida en el oeste de Irak e intensificó sus operaciones en las zonas rebeldes al norte de Bagdad para instaurar condiciones de seguridad de cara al referéndum.
Sobre el terreno, en el oeste de Irak, cerca de Siria, el ejército estadounidense afirma haber matado a 42 insurgentes desde el comienzo, el sábado, de su operación Puño de Hierro.
Sus tropas emprenden otras dos ofensivas en la región situada al oeste de la capital para eliminar a los terroristas de Al Qaeda: Puerta del Río y Mountaineers.
Dificultades para conseguir reclutas
El Ejército de Estados Unidos no pudo alcanzar en setiembre su objetivo de enlistar 73 mil nuevos efectivos y a mediados de este año reconoció dificultades para atraer nuevos reclutas. Esto se debe a que los jóvenes desisten de alistarse porque saben de antemano que serán enviados a conflictos armados en pleno desarrollo. Desde el inicio de la guerra en Irak, en marzo de 2003, han fallecido 1.941 soldados estadounidenses.
El escaso enrolamiento en el Ejército ha dado lugar a múltiples especulaciones. Entre ellas la reimplementación del servicio militar obligatorio, que dejó de funcionar en 1973. Esta versión ha sido desmentida oficialmente, así como aquella que afirmaba que eran reclutados mexicanos ilegales a cambio de regularizar su situación.
También a mediados de 2005, el Departamento de Defensa ha pedido al Congreso que eleve de 35 a 42 años la edad máxima permitida para reclutarse. Pero ninguna estrategia de enlistamiento ha funcionado.
Hasta mayo del año pasado, los latinos constituían el 8,7% de todas las fuerzas armadas estadounidenses.
EL COMERCIO DE LIMA / GDA