Bicipatineta autopropulsada es uruguaya

| Es el invento de un inmigrante compatriota en Barcelona. Acaba de ganar el 2º premio en la Feria Galáctica 2005

La primera reacción al ver en funcionamiento a la "Bicipatineta autopropulsada" es de risa. El conductor es quien provoca el movimiento flexionando continuamente las rodillas pero sin levantar los pies de la plataforma. Muy cómico. Quienes se cruzan con el artefacto, que puede llevar hasta dos personas y alcanzar velocidades de hasta 20 kilómetros por hora, no pueden reprimir los comentarios ni las risas. El inventor también ríe. El artilugio, uruguayo como su creador, obtuvo el segundo puesto en la reciente feria Galáctica 2005 que se celebró en España.

José Bonizzi (53) es el padre de la criatura. Desde abril de 2002 que vive en Barcelona junto a su esposa y tres hijos, todos uruguayos. En febrero de ese año había culminado en el taller de un amigo en Dolores el prototipo de su invención, el único bicipatinete existente. "Intenté venderlo y patrocinarlo, buscar auspiciantes, créditos, empresarios, interesados. Le veía un potencial comercial interesante". Solo él lo vio. Dos meses después invento e inventor aterrizaron en Barcelona. En tiempos europeos de controles hiperestrictos, cómo pudo la estructura de hierro y chapa, de doce kilos de peso y más de un metro de altura pasar la Aduana española es algo para lo que aún no le encuentra explicación.

La bicipatineta autopropulsada es un híbrido entre un monopatín y una bicicleta. Del primero tiene la plataforma y la apariencia. De la segunda tiene el manillar, el rodado y los frenos. No utiliza ningún tipo de combustible, no se pedalea, y salvo los tres pasos iniciales para tomar impulso, los pies no tocan nunca el suelo.

"Mi invento tiene fines lúdicos y deportivos. Te divertís vos y la gente que te ve por la calle. Acá en Barcelona todo el mundo me lo pide para dar una vuelta. Además, como el conductor se tiene que estar moviendo permanentemente sirve como ejercicio. ¡Es mejor que una bicicleta estática! Te oxigenás, es ecológico y no requiere mantenimiento", dijo Bonizzi a El País sobre las bondades de su producto. Si bien es ideal para espacios abiertos como plazas y ramblas, tanto él como sus hijos lo han probado en las propias calles catalanas.

FERIA. Los éxitos del inventor uruguayo no se resumen en pocas palabras. La exposición Galáctica 2005 se desarrolló por duodécima vez en Vilanova i la Getrú del 15 al 18 de setiembre pasados. Se trata de una feria internacional de inventos y nuevas patentes. Bonizzi estuvo a cargo del stand de Uruguay que presentó cuatro propuestas. La suya obtuvo la medalla de plata.

La feria atrajo a 126 competidores con sus respectivos inventos y fue visitada por 20 mil personas.

"Cuando me dijeron que gané no lo podía creer. Me parece que al jurado le gustó la faceta deportiva y ecológica, además del diseño ‘futurista’ del prototipo", opinó el inventor. "Ni bien salió en la televisión y prensa española se me acercó gente queriéndolo comprar. ¡Y eso que reconozco que es feo, de hierro y chapa! Pero por ahora no lo pienso vender".

Bonizzi aún no tiene estimado cuándo costaría fabricar bicipatinetas autopropulsadas en serie. Según indicó, eso depende del material que se utilice que puede ser aluminio o plástico. El premio le significó un reconocimiento, una medalla de plata, un diploma y una relativa exposición mediática. Nada en efectivo. El inventor ahora está buscando interesados en invertir en su proyecto.

Estupor y curiosidad en calles de Barcelona

El uruguayo Bonizzi es un hombre de acción. No espera complicados mecanismos de comercialización para que su invento esté en boca de todos. No espera tampoco que nadie compre su idea por la sola simpatía que despierta su prototipo. La mejor escuela es la calle, dice, y tiene toda la razón.

Mientras vuela con su imaginación pone a la familia a viajar en su espectacular prototipo por las calles ibéricas.El mismo es a veces su propio promotor. El sorprendente monopatín salta de manera sorprendente a la vista de todos.

"El mejor ‘marketing’ que tengo son mis paseos por la calle, ¡todo el mundo se da vuelta! Lo que pretendo ahora es difundirlo a toda la gente posible. Y si algún empresario uruguayo se ilumina, hablar de una producción en serie. Sería un interesante producto de exportación además de generar más puestos de trabajo. Si no, probaré suerte acá en Europa", aventuró.

La bicipatineta autopropulsada está patentada a su nombre en España luego de más de tres años de trámites.

Si de soñar se trata, este hombre de Canelones quien cambió su casa en la montevideana calle Curiales por las ramblas barcelonesas se imagina la creación de un nuevo deporte.

"Si se populariza, estos aparatos son ideales para competencias de velocidad. Me gustaría verlas algún día en el autódromo de El Pinar", dice.

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