JERUSALEN | AGENCIAS y
"EL PAIS" DE MADRID
El Comité Central del partido nacionalista Likud, compuesto por 3.050 miembros, debatió ayer en una votación sin precedentes el futuro político del primer ministro Ariel Sharon, que terminó la jornada con una importante victoria política.
Mientras se celebraban los comicios, los aviones y helicópteros de combate israelíes bombardeaban por tercer día consecutivo objetivos militares y civiles de la Franja de Gaza, en un esfuerzo desesperado por acabar con los ataques de las milicias radicales sobre las posiciones israelíes al otro lado de la frontera.
La cúpula del Likud, el partido que Ariel Sharon ayudó a fundar hace mas de 30 años y que lo llevó al gobierno, decidió ayer durante todo el día en unas reñidas votaciones si aceptaba la propuesta de avanzar la fecha de las elecciones primarias para designar un nuevo líder de la organización, lo que hubiera permitido según todos los sondeos arrojar del poder al actual primer ministro y entregar el aparato de la formación a los sectores radicales encabezados por Benjamín Netanyahu.
Sharón es visto como un "traidor" a la causa nacionalista y a los principios del Likud por esa parte de esa formación política, debido a su plan de retirada de Gaza y su disposición a seguir haciendo concesiones territoriales a los palestinos en un futuro proceso de paz, condicionado a que éstos pongan fin al terrorismo.
Finalmente, tras una tensa expectativa y después de una jornada en la que se escucharon acusaciones mutuas de todo tipo entre las dos facciones, el resultado de la votación fue muy ajustado y Sharon obtuvo únicamente 104 votos más que Netanyahu: el 51% de los sufragios.
Aunque pequeña en números se trata de una gran victoria política para el primer ministro israelí, que ve cómo sus oponentes están obligados a dar un paso atrás en sus intentos para sacarle del gobierno y poner en él a Netanyahu.
"Espero que los miembros del Comité Central vendrán a votar contra la propuesta, que dañará seriamente el Likud", aseguraba ayer Ariel Sharon mientras colocaba su papeleta en la urna de votaciones. Las palabras del primer ministro escondían una seria advertencia dirigida a los miembros del Comité Central sobre los peligros de una escisión en el partido más importante de Israel. Sharon pretendía, y obtuvo, que las primarias se celebren en un momento políticamente propicio para él, en la primavera del 2006, seis meses antes de la fecha prevista para las elecciones generales.
Por su parte, Netanyahu dijo al reconocer su derrota que "la batalla no ha terminado" y que "la verdadera batalla será en esas primarias".
No obstante, analistas políticos dijeron que Netanyahu ha sufrido una dura derrota para sus aspiraciones de ser el próximo primer ministro de Israel y que ahora "deberá disecarse" en el sillón de diputado que ocupa.
ENFRENTAMIENTOS. La tensión creada en Tel Aviv en torno a esta decisión histórica, colocó ayer en un segundo plano el fragor de una contienda que enfrenta por tercer dia consecutivo israelíes y palestinos en la Franja de Gaza. Los aviones de combate y los helicópteros efectuaron durante toda la jornada numerosas incursiones áreas sobre las zonas palestinas mientras que la infantería en Cisjordania procedía a nuevas redadas masivas de militantes radicales. En las últimas 72 horas se han efectuado más de una veintena de incursiones áreas y se han sido detenidos más de 300 militantes radicales.
Hamas, que la noche anterior había anunciado oficialmente un cese de hostilidades, continuó ayer lanzando misiles artesanales sobre las posiciones israelíes al otro lado de la frontera de Gaza. La actitud beligerante de esta fuerza fundamentalista se veía apoyada por Yihad Islámica, que el domingo juró vengar la muerte de su jefe militar Mohamed Jalil, en un ataque con misiles en las calles de Gaza.
La jornada
Aviones israelíes atacaron presuntas fábricas de armas en la Franja de Gaza ayer al amanecer, continuando su ofensiva contra las milicias palestinas.
Los ataques aéreos dejaron sin luz el sector oriental de Ciudad de Gaza y dañaron varios edificios, pero no se informó de víctimas.
Por la tarde, milicianos palestinos lanzaron lo que parecía ser un obús a una población israelí al norte de Gaza, sin causar daños ni víctimas. Militantes de Hamas reivindicaron el disparo, pero la organización no confirmó su autoría.
Al caer la noche, la situación entro en un impasse. Después de cuatro días en los que fue permanente el ruido de disparos, explosiones, helicópteros y aviones, hubo unas horas de calma.
De cualquier modo, funcionarios de seguridad israelíes dijeron que esperarían a ver si efectivamente cesaban los ataques palestinos antes de anular la ofensiva militar que comenzó durante el fin de semana.
El domingo, un líder de Hamas anunció que la organización dejaría de disparar obuses al otro lado de la frontera, y cesarían sus desfiles militares en Gaza.