CANELONES | Patricia Mango
n La realidad en el interior de la Cárcel de Mujeres de Canelones, ha pasado a ocupar un lugar protagónico en estos últimos días y desnudó una situación de carencias edilicias, logísticas, sanitarias y afectivas que motivaron la visita de la clase política, tanto de las edilas de la Comisión de Asuntos Sociales como del diputado Esteban Pérez (MPP). El 90% de las 43 presas no recibe visitas y la gran mayoría toma medicamentos para poder dormir.
El 36% de ellas están recluidas por homicidio, el delito de mayor porcentaje dentro del establecimiento de reclusión.
La directora del centro, oficial Silvia Carrión, dijo a El País que las carencias son de todo tipo. Desde el punto de vista sanitario no se puede dar atención adecuada a enfermas con VIH.
Estas reclusas con VIH precisan un régimen de verduras y frutas que no se les da porque "no hay".
Por otra parte prácticamente en el centro de reclusión no existen tareas de rehabilitación. El edificio se llueve en varios puntos de su estructura lo que ocasiona humedades y enfermedades respiratorias.
Esta situación deficiente se trasmite a los niños que están alojados allí junto a sus madres. Hay tres reclusas viviendo con sus hijos. Dos de ellos tienen dos años, una tres meses, el restante un mes.
El pequeño patio no se acerca en lo más mínimo a lo necesario para la recreación de un niño que cumple pena con su mamá. El que también debe adecuarse al horario como un recluso más.
Las autoridades de la cárcel solicitan la colaboración de la gente para paliar la difícil situación.
Se pide juegos para niños, ropa de adulto y bebé, tela para manualidades, calderas, sábanas, profesores que quieran enseñar gratuitamente, materiales de construcción, pinturas, cerámicas, revestimientos, puertas para dos de cuatro baños, etc.