NUEVA ORLEANS | AP
Como salida de una película futurista, Nueva Orlenas, la capital mundial del jazz y una de las ciudades emblemáticas del sur de Estados Unidos, quedó ganada por la anarquía con cientos de hombres armados dedicándose al saqueo y el pillaje, tras la desolación provocada por el paso del huracán Katrina.
El ciclón Katrina podría haber dejado "miles de muertos" en Louisiana, dijo la gobernadora de ese estado, Kathleen Blanco, mientras las autoridades redoblan esfuerzos para evacuar a la población y restablecer el orden en Nueva Orleans, librada al caos y los saqueos. Advirtió que unas 300.000 personas en riesgo aún deben ser evacuadas de ese estado.
La situación es desoladora. En medio de evacuaciones y ayuda de las autoridades, se produjeron pleitos e incendios, cadáveres yacían al aire libre y helicópteros de rescate y policías eran víctimas de ataques con bala.
La ira crecía en la ciudad en ruinas, con miles de afectados cada vez más hambrientos, desesperados y cansados de esperar ómnibus que los desalojaran.
El alcalde, Ray Nagin, lanzó un "SOS desesperado" cuando llegaban efectivos de la Guardia Nacional para restablecer el orden y detener los saqueos, robos de automóviles y tiroteos que se han apoderado de Nueva Orleans después de que Katrina y la rotura de dos diques inundaron gran parte de la ciudad.
En Washington, el secretario de Seguridad Interna, Michael Chertoff, dijo que el gobierno está enviando a 1.400 efectivos de la Guardia Nacional a Nueva Orleáns, donde agregó que ya se encuentran 2.800 miembros de la Guardia.
Sin embargo, en la abrumada ciudad los mismos rescatistas fueron atacados por los afectados por la tormenta.
Algunas operaciones de rescate de la Agencia Federal de Administración de Emergencia (FEMA) se suspendieron en áreas donde se han producido tiroteos. Un policía militar de la Guardia Nacional recibió un tiro en la pierna mientras él y un hombre forcejeaban por el rifle del policía.
Frente al Centro de Convenciones —más de 15 mil personas están atrapadas en el Convention Center y se registraron violaciones y otras agresiones—, las aceras estaban llenas de personas sin alimentos, agua ni atención médica. Miles de refugiados de la tormenta han permanecido en las calles durante días, esperando ómnibus que no han llegado.
Al menos siete cadáveres estaban esparcidos afuera, y personas hambrientas, cansadas y desesperadas rompieron las puertas de acero de una entrada de servicio para alimentos y comenzaron a sacar botellas de agua y jugo, y todo lo que podían.
El Superdome, donde unos 25.000 evacuados eran trasladados en autobuses hacia el Houston Astrodome, quedó inmerso en un caos. También había cadáveres, personas iracundas y un hedor penetrante tras días sin un baño.
Con la esperanza de abandonar el confinamiento en el estadio, las multitudes se aglomeraron en la principal explanada exterior, un mar de personas tensas, irritadas, apretadas hombro a hombro junto a barricadas fuertemente vigiladas por soldados armados de la Guardia Nacional.
El presidente George W. Bush recorrerá la devastada zona hoy, y le pidió a su padre y al ex presidente Bill Clinton que encabecen una campaña privada para recaudar fondos para las víctimas.
El presidente ordenó "tolerancia cero" contra los que cometan delitos.
La cantidad de muertos ya ha ascendido a por lo menos 110 en Mississippi.
Si las cifras son correctas, Katrina sería el peor desastre natural en Estados Unidos desde por lo menos el terremoto e incendio de 1906 en San Francisco, que mató entre 5.000 y 6.000 personas.
Katrina sería también el huracán más mortífero del país desde 1900, cuando una tormenta en Galveston, Texas, mató entre 6.000 y 12.000 personas.
Nagin pidió la evacuación total de Nueva Orleáns. Dijo que la ciudad era inhabitable para las entre 50.000 y 100.000 personas que permanecieron aquí después que se ordenó la evacuación durante el fin de semana, antes de que la tormenta castigara a la costa del Golfo de México con vientos de 233 kilómetros por hora.
La población total de la ciudad es cercana al medio millón.
Las aguas cubrieron las calles de Nueva Orleáns después que dos diques se fisuraron cerca del Lago Pontchartrain, un día después que Katrina castigó con toda su furia a la región. La inundación cubría el 80% de la ciudad, y en algunas áreas el agua tenía una profundidad de seis metros.