Desnudos antes que usando pieles". La leyenda se repetía cuatro veces en una ancha lámina de nylon negro colgada en la reja alrededor del Monumento a la Libertad de Plaza Cagancha. Con esa lámina se tapaban, o intentaban taparse, seis activistas del movimiento Anima Naturalis, que ayer al mediodía realizaron una protesta inédita en Montevideo contra la matanza de animales para la elaboración de abrigos de piel.
En rigor a la verdad, sólo uno de los jóvenes (eran tres varones y tres mujeres) estaba completamente desnudo. El resto estaba muy escasamente vestido, apenas con ropa interior, y se cubrían con la lámina o con lo que le permitiera el monumento.
Vestida, pero con un disfraz mezcla de mono y oso, estaba Catherine Buszkaniec. En sus manos sostenía un cartel con una espeluznante imagen de un animal deshollado con la inscripción "No desvistas un zorro para vestir una zorra".
Los activistas tuvieron que lidiar con alguna que otra mirada de incredulidad de los transeúntes y con las muy bajas temperaturas durante la hora que permanecieron desnudos. "No hay que dejar que el frío entre en el corazón", señaló María Noel Silvera (19), una de las voluntarias. Pero parece que en las piernas y la espalda la historia era diferente. Los seis pares de pies ya estaban adquiriendo un poco saludable tono violáceo.
40 MILLONES. "Elegimos el día de hoy (por ayer) porque es pleno invierno", dijo a El País Victoria Puig (23), vocera de Anima Naturalis.
Es la primera vez que organizaban una manifestación semejante ya que anteriores protestas "no habían tenido la repercusión deseada". Vieron que este tipo de acciones eran comunes en otros países y decidieron ponerla en práctica en Montevideo.
"Cada año se matan 40 millones de animales, como zorros, nutrias o visones, de formas espantosas. Son gaseados, inyectados o electrocutados en la boca y el ano. Y eso si tienen suerte, porque algunos son despellejados vivos para que la piel no se lastime", indicó Puig.
La activista —para quien Brigitte Bardot no es ningún referente— aseguró que hoy en día la tecnología permite obtener prendas de vestir sintéticas o provenientes del reino vegetal sin necesidad de matar animales. "Ya no vivimos en la época de las cavernas".
Los activistas de Anima Naturalis se confiesan veganos. No comen carne ni derivados del reino animal.
El movimiento tiene una página web (www.animanaturis.org) donde promociona la leche de soja como sustituto a la proveniente de las vacas.
"Por cada vaca ordeñada hay un ternero alejado de su madre, despojado de su alimento natural y engordado para convertirse en comida. Beber leche de vaca te hace cómplice".
Si el objetivo de la protesta era llamar la atención, lo consiguieron. Muchos transeúntes al enterarse de la causa les obsequiaron con voces de aliento. Otros no entendieron el mensaje: "¿alguno tomó pasta base?" o "¿ésto es para un casting para la televisión, o qué?" se escuchó por los alrededores de Plaza Cagancha.
Según los activistas, lo único difícil de soportar fue el frío. "Alguno dijo alguna grosería y una señora nos criticó diciendo que la fabricación de prendas sintéticas es muy contaminante. ¡Como si la curtiembre no lo fuera!", aseguró Aliusha Díaz (22), otra nudista defensora de los animales.
También afirmó que ninguno de ellos sintió incomodidades por estar desnudos. "Así venimos al mundo", recalcó, "todos nosotros estamos así por una buena causa, así que el pudor o la vergüenza sería una barrera muy pequeña".
Datos
Anima Naturalis es una organización hispanoamericana fundada en 2003 y que cuenta con 16 mil miembros. La filial uruguaya se creó a fines del año pasado. Según la portavoz Victoria Puig, la comisión directiva tiene "entre siete y ocho personas" más un número indeterminado de voluntarios y adherentes. Las edades van desde los 19 a los 24 años.
Entre sus anteriores manifestaciones se encuentra una protesta frente a la embajada de Canadá por la matanza de focas en ese país. "Le entregamos a la embajadora una carta manifestándole el repudio del pueblo uruguayo".
Según Anima Naturalis, todos los años se mueren 40 millones de animales criados en granjas para la producción de pieles.