La asamblea del Sindicato Médico del Uruguay (SMU) rechazó anoche la propuesta del Poder Ejecutivo de dar un aumento salarial a los médicos con sueldos bajos que trabajan exclusivamente en el Ministerio de Salud Pública (MSP). Además, los médicos realizarán un paro de 36 horas el jueves 8 y viernes 9 de setiembre, aunque ello debe ser reafirmado por una asamblea que tendrá lugar el lunes 5 de setiembre.
El SMU le reclama ahora al gobierno que realice una "contrapropuesta" concreta y reitera una plataforma que apunta a un salario mínimo de 12.000 pesos. La moción que se impuso contó con 49 votos a favor y fue presentada por el sector del dirigente Daniel San Vicente.
Quedó en minoría otra moción que proponía mantener la mesa de diálogo con las autoridades y terminar el período de transición hacia el año 2006. Esta moción obtuvo 38 votos.
SUMERGIDOS. Antes de la resolución de la asamblea médica, el Poder Ejecutivo estaba abocado a la elaboración de un listado de médicos que trabajan exclusivamente en el ámbito de Salud Pública y perciben salarios menores, a efectos de encontrar una solución al problema.
La ministra María Julia Muñoz ha anunciado que el gobierno atenderá a "los sumergidos y dentro de esa categoría únicamente a aquellos que tengan cargo en el ministerio". Desde el SMU se habla de una cifra cercana a los 2.000 médicos que estarían involucrados en esta situación.
Cuando el presidente Tabaré Vázquez manejó en la reunión de Suárez la posibilidad de volcar fondos extrapresupuestales para mejorar la situación de los médicos sumergidos, los sectores más "moderados" del SMU respondieron con satisfacción y se pusieron a trabajar en la lista de trabajadores que serían beneficiados con el aumento.
Sin embargo, la propuesta no conforma a los sectores más combativos, que volvieron a imponerse anoche. San Vicente remarcó que el planteo ofrecido está en la línea de enfrentar a "médicos contra médicos".
"Para nosotros el camino no es hacer una lista de sumergidos entre los sumergidos", dijo a El País. El dirigente es partidario de una solución más "global" para los 2.000 médicos que menos ganan: alcanzar un sueldo mínimo de 12.000 pesos para todos los médicos. "De repente, podemos hacerlo por etapas y comenzar en 2005 otorgando las dos terceras partes que le restan a cada médico para llegar a ese piso", propuso San Vicente.
El dirigente también se ha quejado por la "inversión deficitaria" planteada para el próximo presupuesto en el área de la salud.
La asamblea del SMU levantó anoche un cuarto intermedio hasta el 5 de setiembre, cuando definirá si realiza el paro previsto en función de las negociaciones con el Poder Ejecutivo.
Cronologia
ENFRENTAMIENTO
En la asamblea del miércoles 6 de julio, los médicos ya mostraban mucho "malestar" con las autoridades de Salud Pública. El presidente del sindicato, Jorge Lorenzo, no ocultó su preocupación ese día: "no se ven soluciones en plazos razonables y se está marchando por un camino de enfrentamiento". "(El director de Secretaría, Daniel) Olesker se comprometió ante Economía a gestionar la posibilidad de una partida extrapresupuestal y en la reunión siguiente nos dice que está para hacer ninguna gestión. Parece una tomadura de pelo", planteó a su vez Daniel San Vicente.
SUAREZ
El presidente Tabaré Vázquez recibió a la cúpula del sindicato el 19 de agosto y manejó por primera vez la posibilidad de volcar fondos extrapresupuestales para mejorar exclusivamente la situación de los médicos más sumergidos que tengan exclusivamente un salario como funcionarios de Salud Pública. Se comenzó a trabajar en elaborar una lista de trabajadores comprendidos en esta situación, aunque la propuesta no conformó a los sectores más combativos del gremio.
VOLUNTAD
Sólo dos días después, el 8 de julio, las autoridades de Salud Pública manifestaron su disposición a discutir fórmulas de mejora de los salarios de los médicos de la cartera durante 2005. La ministra Muñoz dijo que existe la voluntad de plantear "propuestas de trabajo" en una mesa de negociación. La novedad surgió después de que el SMU resolviera realizar un paro y que algunos dirigentes incluso hablaran de radicalizar el conflicto.