La acción de los piqueteros es uno de los temas más controvertidos en la escena política de la vecina orilla. "Tenés que evitar dos trampas. Primero, que todo tipo que pasa cerca de un piquete tiene que ir a la cárcel. Segundo, proporcionarles un mártir a los sectores que salen con palos y se tapan la cara. En este país ya hubo demasiada muerte", opina el canciller Rafael Bielsa, candidato a la jefatura de la provincia de Buenos Aires.
—Y entonces, ¿qué hay que hacer?
—Primero, separar la protesta social de la de acción política. Estamos muy cerca de eso. El fenómeno piquetero es hoy un fenómeno político. Y si es político, que vayan a elecciones y van a obtener el 1%. Eso hay que desnudarlo, ponerlo de manifiesto.
—¿Y si no van a elecciones?
—Hay que prevenir. Para eso hay autoridades como jueces y fiscales, que tienen el marco de una ley.
—Pero el Gobierno tiene a la Policía Federal...
—Los jueces tienen formación terciaria, y eso no es menor. En la lógica de una multitud, cuando hay un palo de un lado y un palo del otro, hay más riesgos que cuando a los palos les oponés el Código Penal. A mí me parece más civilizado.
—Mientras sucede todo esto, pierden los vecinos.
—No, no, no. La gente tiene derecho a indignarse, pero la política no puede expropiarle el discurso al vecino. Si te matan un hijo, es lógico que pidas la cabeza del asesino, pero la política tiene que prevenir y aplicar la ley, pero no darles un muerto a los piqueteros. Algunos dicen que hay que meter a todos presos, pero ¿en qué cárceles? ¿Dónde metés 2000 tipos presos en la Capital? No hay que mentirle a la gente.
—Hasta aquí, eso lo maneja la Nación. ¿No van a transferir las competencias a la ciudad?
—Soy un convencido de la autonomía de la ciudad y creo que hay que propender a la modificación de la ley que impide que la Capital tenga su propia fuerza, pero tiene que haber una enorme voluntad y una gran pasión para obtener cambios legislativos.
LA NACION