BUENOS AIRES | AP y LA NACION/GDA
Centenares de policías y gendarmes lograron ayer que grupos radicalizados de piqueteros desistieran de ocupar el estratégico Puente Pueyrredón, luego de haberles impedido el paso a esa vía, la principal para el acceso a esta capital desde el sur.
Cerca del mediodía, efectivos de las policías federal y provincial de Buenos Aires, junto con integrantes de la Gendarmería Nacional (policía de fronteras) y de la Prefectura Naval (policía de costas) tendieron un gran cinturón de seguridad en torno al puente, que vincula la capital federal con la vecina provincia de Buenos Aires, por sobre las contaminadas aguas del Riachuelo.
Los manifestantes que se habían congregado, alrededor de 3.000, separados por pocos metros de los efectivos de seguridad, parecían desconcertados. Luego de ser informados por sus dirigentes que se desistía de la ocupación del puente, comenzaron a retirarse lentamente y en orden.
Juan Carlos Daffunchio, dirigente piquetero, declaró a la prensa que después de consultar con las organizaciones presentes, se había resuelto abandonar el intento, "a fin de evitar incidentes". De cualquier modo, los grupos piqueteros ratificaron el plan de lucha previsto para el resto de la semana, que incluye cortes y marchas sorpresivas entre hoy y mañana, y una movilización conjunta desde el Congreso hasta la Plaza de Mayo el viernes.
ESTRATEGIA. El nutrido despliegue policial que impidió la marcha se enmarca en un viraje de la táctica de tolerancia que hasta ahora había primado desde el gobierno para con las protestas piqueteras.
El gobierno ya había advertido la semana pasada que se permitirá la protesta social pero no el tipo de manifestaciones que acostumbran desarrolalr los piqueteros radicales, que en los últimos meses han cortado casi semanalmente calles y puentes en apoyo de sus demandas sociales, generando grandes demoras en el tránsito y molestias a la población.
Así, el viernes comenzó a aplicarse la nueva política, cuando efectivos de seguridad les impidieron apoderarse del puente Pueyrredón y les negaron el acceso a la histórica Plaza de Mayo, donde está enclavada la Casa de Gobierno.
Tras ello, las organizaciones piqueteras más radicales también cambiaron de estrategia: anunciaron que los cortes de ruta serían desde ese momento sin aviso previo.
Consultado sobre el cambio de actitud del gobierno respecto de la protesta callejera, Gustavo Giménez, líder del MST Teresa Vive, una de las agrupaciones que intentó cortar el puente, opinó: "El gobierno está desesperado por el aumento de la protesta y, por las elecciones, quiere pararlo como sea. Ha optado por concretar el discurso de la derecha que ha pedido que reprima y eso es lo que está haciendo, y contra eso lucharemos".
Por su parte, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, aseguró que no se va a permitir un nuevo corte del puente Pueyrredón dado que se trata de una vía de acceso "importante" y que "son muy grandes las complicaciones que generan al resto de la sociedad y a los comercios de la zona".
El funcionario reveló además que el gobierno investiga denuncias de los propios piqueteros de que hay grupos políticos que están financiando, poniendo dinero (a estos grupos) para que se movilicen y generen este tipo de acciones.
En este sentido, el presidente Néstor Kirchner encabezó en la tarde de ayer un acto en la localidad entrerriana de Concordia, donde cargó con dureza contra el duhaldismo, y el presunto "pacto" que denunció que conforma con grupos piqueteros, Carlos Menem y Luis Patti con el fin de "desestabilizar el país".
Hallan restos de monja francesa desaparecida
BUENOS AIRES
Los restos mortales de la monja francesa Leonie Duquet, secuestrada y asesinada durante la última dictadura militar en Argentina, fueron identificados en un cementerio de la provincia de Buenos Aires, donde en 1977 fue sepultada como NN, confirmaron ayer fuentes oficiales.
Voceros del equipo de antropólogos que participan de la búsqueda de personas desaparecidas durante la dictadura (1976-1983) dijeron que hasta ahora no hay reconocimiento de los restos de Alice Domon, la segunda monja francesa secuestrada junto con Duquet.
Los restos de Duquet fueron identificados por el equipo de antropólogos mediante el estudio del ADN genético, que arrojó 99,92% de compatibilidad con el de un sobrino suyo y otros parientes, residentes en Francia.
Las monjas francesas y otras diez personas habían sido secuestradas el 10 de diciembre de 1977 cuando abandonaban la Iglesia Santa Cruz de Buenos Aires, donde había comenzado a reunirse la organización Madres de Plaza de Mayo, nacida poco antes.
Ante la repercusión en Francia y otros países por el secuestro de las monjas, ambas fueron fotografiadas en el centro clandestino de detención y torturas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), con un ejemplar del diario "La Nación" y una bandera de "Montoneros" detrás, para simular que estaban secuestradas por ese grupo armado.
Finalmente, los represores optaron por deshacerse de las religiosas y los familiares de los desaparecidos secuestrados en la Iglesia Santa Cruz arrojándolos al mar en "vuelos de la muerte". ANSA