La Asamblea General se reunió ayer para conmemorar los 80 años del Palacio Legislativo, en una sesión a la que asistieron el presidente Tabaré Vázquez, la mayoría de su gabinete, el ex presidente Luis A. Lacalle, los tres comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas, representantes diplomáticos, parlamentarios extranjeros y el secretario del Comité de Representantes del Mercosur, Eduardo Duhalde.
Hicieron uso de la palabra un legislador por partido: el diputado Iván Posada (Partido Independiente), el senador Julio Sanguinetti (Partido Colorado) y el senador Jorge Larrañaga (Alianza Nacional). El cierre estuvo a cargo del presidente de la Asamblea General, el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa.
Los discursos se centraron en la importancia del Poder Legislativo para la democracia y en la historia del edificio, pero hubo una intervención que pareció irritar a la oposición: la de la presidenta de la Cámara de Diputados, la frenteamplista Nora Castro.
"Somos una nación disgregada de un pequeño país, rico pero profundamente empobrecido como consecuencia de las decisiones políticas tomadas y no como producto de los efectos de la naturaleza. Nuestras tragedias sociales y económicas no son huérfanas", dijo Castro. A diferencia de lo que sucedió con el resto, su discurso no fue aplaudido por la oposición.