"Tenemos un pronóstico de rachas de viento de hasta 60 quilómetros por hora, pero ya superamos en algunas zonas los 80 quilómetros por hora", dijo el predictor de turno sobre las 21 horas del martes a El País.
Su desconcierto reflejaba el defasaje entre las previsiones oficiales y lo que finalmente fue el temporal que azotó la zona Sur de Uruguay.
La Dirección Nacional de Meteorología había realizado una advertencia con rachas "ocasionales" muy fuertes de hasta 60 quilómetros por hora. Es el paso previo a una alerta, lo que habría ameritado una situación como la sucedida, admitió a El País el director Nacional de Meteorología, Raúl Michelini.
Según Michelini el gobierno desconocía una luz roja emitida el domingo anterior por la red de estaciones de Climatología Urbana de San Leopoldo, Brasil, un organismo de referencia en Río Grande del Sur. Esa institución lanzó un "alerta" para Uruguay y Argentina. Previó tempestades "muy severas" en las siguientes 48 horas con vientos que podrían exceder los 100 quilómetros por hora.
Tras el episodio, Michelini ordenó una investigación para saber a qué se debió la diferencia entre el pronóstico y la realidad. Espera poder tener resultados a fin de la semana próxima.
La previsión, según el jerarca, pasó "por varios chequeos". Admitió incluso que los predictores del turno anterior habían dejado un pronóstico con vientos más fuertes, que luego fue "ajustado a la baja".
"No hay más remedio que asumir las culpas, aunque estoy seguro que no hubo omisión y que no era fácilmente previsible", declaró.
"Nadie llegó a prever la dimensión real, que iba a haber 180 quilómetros por hora", añadió.
Señaló además que el servicio tiene deficiencias técnicas y de personal.
METEOROLOGOS. ¿Era previsible el fenómeno? Varios meteorólogos consultados por El País señalaron que ellos no pudieron preverlo. "La formación y la profundización del sistema de depresión atmosférica era previsible. Lo que no se podía ni se puede predecir en un evento de esta naturaleza son las rachas máximas que se podrían alcanzar", dijo el meteorólogo Diego Vázquez Melo. Señalo incluso que a las 19 horas, cuando ya había comenzado la tormenta, sostuvo en Canal 10 que las ráfagas iban a estar en el entorno de los 90 y 100 quilómetros por hora. "Jamás hubiera pronosticado una de 185", admitió.
En la misma línea se manifestó Nubel Cisneros. El especialista predijo en Canal 4 vientos muy fuertes y lluvias. Y aunque no anticipó la intensidad de las ráfagas, admitió que se refería a rachas de entre 80 y 100 quilómetros por hora.
"Era difícil de predecir por la intensidad. Este fenómeno es único, no tiene precedentes", sostuvo.
Por su parte, Juan Torraca, compartió lo dicho por sus colegas. "Yo personalmente puedo asociar una depresión a un viento de unos 100 quilómetros por hora", afirmó.
En cambio, Virgina Alexanian, consultora de Telemet, representante de Accu Weather en Uruguay, marcó un matiz. Sostuvo que era un fenómeno difícil de prever con muchas horas de anticipación, pero sobre la hora en que se desarrolló era "factible" de pronosticar.
PROHIBIDO. Hace un año Michelini reunió a los predictores que difunden sus pronósticos en medios de comunicación. Les trasmitió que la emisión de alertas y advertencias meteorológicas es privativa de la entidad que dirige. O sea que por más que tengan elementos, ninguno de ellos puede difundirlos en medios masivos, dijo el propio jerarca a El País.
Sostuvo que tomó la medida amparado en una ley nacional y argumentó que si todos realizaran advertencias la visión oficial sería una más y el público no sabría a quién creerle.
Explicó que lo decidió luego que un predictor anunció públicamente una sequía de seis meses de duración que no llegó a cumplirse.
Michelini dijo además que en esa reunión solicitó a esos predictores privados que se integraran a los equipos de investigación de Meteorología, pero que nunca se interesaron.
Consideró además que nadie previó el fenómeno. "Si alguien tenía esa información y no la dio tiene una responsabilidad nacional o funcional. Hubiera sido canallesco", consideró.
Educaciónclimática
Para el director Nacional de Meteorología, Raúl Michelini, es necesario que Uruguay eduque a sus ciudadanos para recibir alertas de fenómenos climatológicos severos, una cuestión a que la ciudadanía no está acostumbrada.
Sostuvo que de haber tenido la previsión sobre lo que sería el temporal la hubiera difundido, pese a que podría generar pánico entre la población.
El jerarca dijo que también es necesario mejorar la comunicación con todos los niveles del Estado, especialmente con el Sistema Nacional de Emergencias.