Sábado 20 de agosto de 2005 | Año 87 - Nº 30182
Internet Año 10 - Nº 3294 | Montevideo - Uruguay
Inicio
Suscriptores
Reg. de usuarios
Correo
Mapa del sitio
 Noticias
Ranking de noticias
Todos los títulos
Editorial
Nacional
Ciudades
Internacional
Economía
Deportes
Espectáculos
Ecos
 Suplementos
Agropecuario
Cultural
DS - Domingos
Di Candia
Economía y Mercado
El Escolar
El Empresario
Paula
Qué pasa
Sábado Show
 Especiales
Terrorismo
Teatro Solis
Petróleo
Crisis energética
Union europea hacia el este
Carnaval
Ver todos
 Servicios
Clasificados
Carteleras
Buscador
Meteorología
Avisos Fúnebres
Titulares por email
Correo
 Canales
Educación
Inversiones
Cocina
Eventos
Teledoce
Metrópolis FM
Aviación
GDA
BBC
Radio Nederland
AutoAnuario
Deutsche Welle
 Producción Digital
Anuarios
América del Sur
La semana en el país
Tiempo libre
Uruguayos
Diarios del mundo
MUVA
Empresariales Digitales
 Participación
Foros
Ecos
Correo
Ajedrez
Postales
  - Nacional
desde el recodo
¿Cicatrizarán?

Enrique Beltrán

En la primera semana de agosto el Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez comunicó a la opinión pública que las tres armas del ejército habían brindado la información sobre los desaparecidos durante la dictadura. También, dónde se encontraban los restos de algunos de ellos, entre los cuales, se hallarían los de María Claudia García de Gelman. Se daba noticia al mismo tiempo, de otros hechos que eran desconocidos y que resultaron estremecedores como el llamado vuelo de la muerte.

"Pretendemos a través de esta etapa, dilucidar, terminar, cerrar con esta herida que tiene la sociedad uruguaya y que todos los uruguayos deseamos terminar". Desde entonces el tema está en el primer lugar de todos los medios, para dar respuesta a la expectativa dolorosa que encierra. Al mismo tiempo, a medida que la búsqueda se prolonga, en medio de anuncios oficiales que han generado "expectativas desmedidas", se va convirtiendo en una suerte de pesadilla, que no deja que la atención se fije en los demás problemas que tiene el país ni en la suerte de su estado de Derecho. Vamos quedando inmovilizados en un ayer de treinta años para atrás. No creo que la espectacularidad con lo que ha estado rodeado todo esto, sea el camino para "cerrar esta herida que tiene la sociedad uruguaya". Es de temer que por el contrario la ahonde ya que día a día se está golpeando sobre ella.

Curiosamente, cuanto más lejos estamos de los hechos, más empeño ponemos en insertarnos en ellos. Si fuera para un gran acto de contrición de todos los que escribieron los primeros y los últimos capítulos de aquellas páginas donde tan difíciles es reconocer al Uruguay que conocemos y amamos algo habríamos adelantado. Pero no parece ser así. Es probable que subsumamos al país en la parálisis de sus más terribles recuerdos cuando tantos esfuerzos se hicieron para superarlos. Empezando por el pacto del Club Naval cuando la dictadura todavía presente, acordó con el Partido Colorado y con el Frente Amplio tanto una salida institucional, como además la continuidad de la proscripción de Wilson. ¿Es acaso posible que no haya sido planteado en el transcurso de esas reuniones, el tema número uno que debía ser el de los derechos humanos y el del revisionismo? Como no lo es, la única explicación razonable es que el no revisionismo era un supuesto que subyacía o "sobrevolaba" en el pacto convenido, como lo dijo uno de sus destacados participantes de esas conversaciones. Tal vez porque era así y para equilibrar la balanza, una de las primeras leyes que se votó en la democracia, no del todo renacida, fue la ley de amnistía para los tupamaros y el pleno restablecimiento de sus derechos. Mucho de ello se recordó cuando pocos años después, se votó la ley de Caducidad, —heroico sacrificio de Wilson— que contó con la ratificación de la voluntad popular, a pesar de la dura campaña librada contra ella y bien frescas estaban las heridas.

Quince años después, en buena parte a raíz del planteamiento de Gelman, se constituyó la Comisión para la Paz. La calidad de sus integrantes, la diversidad de sus investiduras aseguraron la discreción y responsabilidad en la realización de su delicada tarea. Indagó la verdad hasta lo que parecía el máximo de las posibilidades de entonces. Quizás se acercaron los bordes de la herida para facilitar su cierre. En claro contraste con la espectacularidad que ha rodeado lo de ahora. Quiera Dios que no nos inmovilice como estatuas de sal junto a los recuerdos más ominosos. Mientras el mañana se nos pasa de largo, solo cargado con el peso de nuestros odios y el ardor de las abiertas heridas.


Asistencia al usuario: 903 1986 Redacción Impresa: 902 0115
Redacción Digital: 900 2338 Publicidad on line: 900 2338
Publicidad impresa: 902 3061 Clasificados: 4002141 - 131
ShoppingElPais: 903 1986  
Plaza Cagancha 1356/204, CP. 11100 , Montevideo-Uruguay
Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Imprimir
Enviar nota por correo
Todos los titulos
Notas más leídas
Tamaño del texto