COLONIA, alemania
El papa Benedicto XVI instó ayer a judíos y cristianos a entablar un diálogo más sincero y confiado, condenó los crímenes inauditos del nazismo y alertó sobre los signos antisemitas y las hostilidades contra extranjeros durante su histórica visita a una sinagoga de Colonia.
Después del caluroso recibimiento que le dieron el jueves decenas de miles de jóvenes venidos de 193 países a Colonia para participar en las XX Jornadas Mundiales de la Juventud, Benedicto XVI cumplió con esta visita a un templo judío un deseo ardiente para su primer viaje como pontífice a su Alemania natal.
Recibido por el rabino Natanel Teitelbaum y representantes de la comunidad judía, muchos de ellos venidos de Europa del Este, en una ceremonia llena de emoción, el Papa pidió que judíos y cristianos, cuyas relaciones han sido complejas y a menudo dolorosas, se conozcan mucho más y mejor.
En un gesto calificado de muy importante por el presidente del Consejo Central de los Judíos de Alemania, Paul Spiegel, el Papa denunció los crímenes inauditos perpetrados por el nazismo al que calificó como el tiempo más oscuro de la historia alemana y europea.
El origen alemán del Papa ha dado un simbolismo especial a esta visita, la segunda que hace un pontífice a una sinagoga después de la que realizó Juan Pablo II, en abril de 1986 en Roma.
Uno de los cuatro presidentes de la comunidad judía de Colonia, pidió en su discurso de bienvenida al Papa que abra completamente los archivos de la Santa Sede relativos al Holocausto, después de haberlos liberado parcialmente en 1998 siendo el responsable de la Congregación para la Doctrina de la Fe.