Prolegómenos de Masoller

En el mes de agosto de 1904 se venían desarrollando los prolegómenos de Masoller, aquella decisiva batalla que pese a estar casi ganada por las fuerzas saravistas, fue la que, herido Aparicio, gravemente, entrara el desaliento en aquellos bizarros blancos que venían sosteniendo su lucha por las libertades públicas desde poco tiempo después de iniciado el año.

En una locomotora apresada y varios coches de pasajeros se procedió a transportar desde Isla Sarandí —Estación San Eugenio— a los revolucionarios rezagados y que marchaban a pie por falta de caballos, con rumbo a Santa Rosa, hoy Bella Unión.

Ellos fueron los que a órdenes del coronel Rafael Zipitría procedieron al ataque de la Villa de Santa Rosa del Cuareim, cuya plaza tomaron luego de un recio combate en el cual estuvieron representadas todas las Divisiones, formando indistintamente en guerrillas que, por ello, no representaban por sí solas a ninguna Unidad.

Tomada Santa Rosa el 20 de agosto de 1904, quedó libre el camino para el paso de las armas, una empresa muy difícil, de resultado poco menos que inverosímil y de la que dependía el destino de las fuerzas de Saravia. Este pasaje de armamento fue una operación obra de Eduardo Lamas, hermano menor del coronel Diego Lamas y como él, y Alfonso y Gregorio, al servicio de la patria.

Estaban, en ese entonces, las tratativas de paz. Al evocar estas instancias, pasamos al relato del Jefe de la División 4, el coronel Juan José Muñoz. "En la noche supe en el campamento de Tucumbú de este combate y al enterarme de que había heridos de mi División, me trasladé a Santa Rosa en el tren, con el General y otros, pasando allí la noche. En la plaza de la localidad me encontré con el mayor Rivero Hornos (argentino) que había sido de los atacantes, el cual me felicitó por el comportamiento de los soldados de la 4a. División que había tenido el honor de mandar, agregando que avanzaron sin titubear, tomando de inmediato las trincheras por la rapidez y la dirección del ataque..."

Entonces, como dijimos al principio, esta toma de Santa Rosa del Cuareim, facilitó el pasaje de armamento y en esos días estuvieron mediadores con proposiciones de paz, entrevistas que el coronel Muñoz describe en sus Memorias. "Una vez que pasó el armamento que habíamos ido a recibir, regresamos y marchamos hacia Cabellos, donde acampamos el 24 de agosto. Días antes había sido herido gravemente por fuerzas enemigas el coronel Gutiérrez (Cayetano)... El día 25 llegaron de Salto, el doctor Alberto Nin y el señor Mascarenhas y otras personas, recibiéndolas yo en la Estación. Se dirigieron enseguida en el mismo tren, adonde se encontraba el General, vía Isla Mala. Ese mismo día, emprendí marcha con rumbo a ese paraje, siguiendo la vía férrea y acampé sobre ella. En la mañana siguiente llegué a la carpa del General, en el momento en que se retiraban el Dr. Nin y sus acompañantes".

"—Han venido con proposiciones de paz, pero no he aceptado las bases, me dijo el General".

"—Le manifesté que no cerrara la puerta y que siempre diera esperanzas".

"Según me expuso, las bases eran más o menos éstas: dirigirse los contendientes a los gobiernos del Brasil y de Argentina, para que éstos solucionaran nuestra contienda, sometiéndonos al fallo de ellos".

"—Van a cortar grande para Batlle y por eso no he aceptado, agregó..."

Luego el Cnel. Muñoz termina la incidencia expresando que "Conversando yo con él, sobre este mismo asunto (Muñoz era partidario de seguir las conversaciones) le expresé que deberíamos pasar al Sur sin disparar un solo tiro, que ello sería un triunfo. Con estas ideas llegamos a Masoller..."

Lo de Santa Rosa y el pasaje del armamento ya eran historia. Las negociaciones de paz, también. El mes de agosto del 904 corría presurosamente y Masoller sería el gran enfrentamiento. El Partido Nacional no olvida todas estas etapas. Gracias a ellas, hoy vivimos las libertades públicas por las que tanta sangre generosa fue ofrecida en los campos de la Patria.

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