AMAN, JORDANIA | POR JAMAL HALABY, AP
Los países árabes observaban ayer la última etapa del operativo de retiro israelí de la Franja de Gaza con una mezcla de alegría, por lo que consideran una victoria palestina, y de tristeza, al no incluir el desalojo todos los asentamientos judíos en Cisjordania.
Canales árabes de televisión como Al-Jazeera y Al-Arabiya cubrieron ampliamente los esfuerzos de Israel, pero muchos allí se mostraban escépticos en torno a las verdaderas intenciones de Israel, pues temen que el primer ministro Ariel Sharon se niegue a ofrecer más territorio cisjordano a los palestinos, lo que dificultaría el sueño de estos de tener un estado propio.
En repetidas ocasiones, Sharon ha dicho que el retiro está pensado para permitirle a Israel conservar el control de toda Jerusalén y gran parte de Cisjordania, una posición que hace surgir dudas en torno a las perspectivas de paz, pues los palestinos exigen esos territorios para formar un estado.
Por ejemplo, el rey Abdulá II de Jordania, que conserva estrechos vínculos con Israel bajo un tratado de paz firmado en 1994, recibió el retiro con beneplácito, considerándolo un "paso positivo", pero hizo énfasis en que "debe ser un punto de partida para retirarse de Cisjordania".
El tono que empleó Abdulá reveló amplias sospechas en torno a Israel. Hizo énfasis en los temores de que si Israel no se retira de Cisjordania, Jordania podría tener que recibir decenas de miles de palestinos de campamentos de refugiados establecidos en todo Líbano y Siria.
Eso alteraría el equilibrio demográfico en Jordania, que ya es el país árabe con mayor población de refugiados palestinos —1,8 millones— y sus descendientes desplazados en dos guerras con Israel desde 1948.
FESTEJOS. A pesar de todo, la salida israelí de la franja de Gaza después de casi 38 años fue motivo de celebración para muchos. El lunes, guerrillos palestinas y civiles alzaron en alto fusiles de asalto AK y bailaron en las calles del campamento de refugiados Ein el-Hilweh en el sur de Líbano. Mujeres ancianas con vestidos largos y velos blancos tradicionales en la cabeza, acompañadas con niños vestidos de militares, participaron en la danza árabe Dabké al ritmo de las gaitas.
En el periódico panárabe Al-Hayat, Maher Osman lograba una buena síntesis. Escribió que el retiro israelí "merece un festejo tan grande como la cantidad de territorio palestino del cual salen. De esa forma, la alegría y los festejos de los palestinos son proporcionales al tamaño de la Franja de Gaza y las zonas de Cisjordania (de las que se retiraron los israelíes)".