La comedia negra del falso poeta

| Alberto Rivero dirige en la Sala Cero de El Galpón una obra con Jorge Temponi y Mariana Lobo

Postales argentinas es una obra fuera de lo común, y esa característica la convirtió en referencia para toda una generación. Subtitulada "Sainete de ciencia ficción en dos actos" y ubicada en 2043, consiste en algo parecido a una parodia de los grandes tópicos de la literatura universal, y concretamente de la música y la cultura rioplatense. El tango, la nostalgia por la madre y la cadencia melancólica del bandoneón son algunos de los asuntos que el autor pone en la picota, pero no para cuestionarlos directamente, sino para criticar toda una manera de ver la vida. Hoy se estrena la versión uruguaya, dirigida por Alberto Rivero y protagonizada por Jorge Temponi, Mariana Lobo y Martín Sarthou.

Pese a ser una literatura de alguna manera antioficialista, el texto llegó a la escena porteña a través de un teatro oficial. La primera versión, de 1988, fue llevada adelante por el grupo Sportivo Teatral en el Teatro San Martín de Buenos Aires, protagonizada por María José Gabin, Pompeyo Audivert y Carlos Viggiano, y dedicada a Pepe Arias, Luis Sandrini, Niní Marshall y especialmente a Alberto Olmedo, espectro que da cuenta del abanico ideológico de la propuesta.

La historia cuenta las pasiones de Héctor Girardi, un oscuro empleado de correo que siente una vocación incontenible por escribir. Con su gabardina negra y su nariz postiza, el hombre ensaya todo tipo de textos, cayendo inevitablemente en la literatura más cursi que se pueda imaginar, o peor, en frases que ya escribieron autores célebres. Mientras, los choques con su madre, y luego con su novia, lo desgasta en una batalla de varios frentes, ninguno conquistable: el homicidio parece ser el único camino posible para vivir en paz.

En la versión oriental el protagonista queda transformado en el escritor Juan Carlos Otatti, nombre que suena sospechosamente parecido a Onetti. A este poeta que no consigue escribir le vienen a la cabeza citas de Jaime Roos y Juceca, pasando por Shakespeare y muchos otros. Para inspirarse, lee las páginas de avisos clasificados del Gallito Luis, pero todo es inútil. También le resultará inútil arrojar a su madre en la escollera Sarandí. Sus tormentos, literarios y afectivos, siempre lo van a acompañar hasta la muerte.

Postales argentinas, texto que conmovió al ambiente teatral porteño, anticipando el rumbo del teatro latinoamericano de los 90, debe su singularidad a un montón de factores. Su parodia al sainete y al ambiente popular del Novecientos es sólo uno de ellos. También está presente la inclusión del lenguaje de la ciencia ficción, del periodismo y del teatro brechtiano, todo tamizado a través de una implacable ironía. Entre un tono declamatorio remarcado a propósito, y una continua acción física por parte de los actores, el texto de Ricardo Bartis permite montajes de toda forma y color.

Comedia negra y absurda, ha sido ganadora de premios en Europa y América. En 1988 recibió el Premio Revelación en el Festival Iberoamericano de Cádiz, y al año siguiente el premio María Guerrero al mayor acontecimiento teatral argentino de la temporada 1989. También obtuvo el premio Juana Sujo al mejor espectáculo extranjero en Caracas, y recorrió España, Colombia, México, Puerto Rico, Brasil y Uruguay, donde se presentó en la IV Muestra Internacional de Teatro, de 1990. Por su parte, el director Alberto Rivero ha recibido ocho premios Florencio, además de 22 nominaciones a ese galardón. Ahora sólo falta comprobar si esta mezcla de talentos resulta a la altura de los antecedentes.

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