FLORIDA | FEDERICO IGLESIAS
"Uruguay tiene una gran potencialidad en la explotación de piedras preciosas, pero es necesario invertir en tecnología para estudiar el suelo", expresó el investigador en temas geológicos Prof. Jorge Da Silva.
El docente universitario participó en una conferencia sobre "Geología Económica y Piedras Preciosas en el Uruguay, organizado por el Centro Regional de Profesores del Centro (Cerp).
"El Uruguay no ha mirado al suelo como tampoco ha mirado al mar", expresó el profesor de geografía y geología Jorge Da Silva, considerando que por las características y heterogeneidad de nuestro suelo es posible una explotación mucho mayor de los recursos minerales. "Pienso que el país ha estado un poco a espalda a ambos, justamente porque no tenemos una tradición minera", opinó.
Sin embargo, Da Silva expresó que "estamos viendo cómo en los últimos años se está descubriendo otro Uruguay que se desconocía. Cada vez hay más interés por parte de empresas extranjeras en estudiar los recursos que tiene este país, y yo creo que debe tener mucha cosa".
Da Silva señaló que la actual producción de oro en el Uruguay "no es poca cosa". Todos los días se trituran 3.000 toneladas de roca de donde se extraen unos 6 kilos de oro aproximadamente.
El oro que se exporta no es puro. "Se llama oro doré, sale mezclado con plata, cobre, hierro y eso después se purifica en Inglaterra u otros países", explicó Da Silva.
Actualmente la explotación de ese mineral precioso la realizan empresas privadas, multinacionales. "En Uruguay no existe ni tecnología, ni capacidad de inversión para realizar esa tarea", dijo el especialista.
Pero quizás lo más importante sea la explotación de las ágatas y en menor medida las amatistas, que se retiran del departamento de Artigas".
El mercado chino consume varios contenedores de ágatas uruguayas, y a pesar de que se trata de un volumen importante no constituye un negocio económicamente trascendente. Las ágatas se comercializan a muy bajo precio.
AMATISTAS. Las amatistas son más cotizadas pero su explotación es menor.
Gran parte de las amatistas se exportan hacia Brasil y de ahí se comercializan al resto del mundo. Otras veces se venden —aunque en pocas cantidades— a mercados de envergadura como Estados Unidos y Alemania.
Da Silva recordó que "una parte de las amatistas salen del país en forma legal, se exportan, pero hay otra que sale no siempre por las vías legales".
Contó que "en Europa se comercializa el kilo de amatista para lapidación en unos 1.000 dólares, y es muy fácil sacar esos materiales a través de la frontera sin que sean advertidos.
Si bien en la mayoría de los casos se exportan las piedras en bruto, como materia prima, últimamente crece el interés en industrializar esas piedras.
La Unión Europea ha instalado en la zona de Artigas una escuela de preparación de artesanos en esos campos, que se suma al apoyo que se le dio hace ya unos años a la formación de una cooperativa de lapidadores, que se está desarrollando incipientemente.
"Se acabó la geología practicada a martillo"
El experto se preguntó y preguntó a la opinión pública: "¿Quién iba a decir hace 20 años atrás, que se explotaría oro en el departamento de San José? Y se explotó, aunque luego se cerró la mina. Sin embargo, el oro sigue estando en la vuelta y continúan los estudios en esa área".
"A principios del Siglo XX se dejó de sacar oro en Minas de Corrales porque era antieconómico, pero hoy con las nuevas tecnologías se ha podido retomar la explotación", aseguró.
Da Silva destacó la importante presencia de piedra caliza tanto de origen sedimentario como metamórfico que hay en nuestro país, fundamentalmente en los departamentos de Maldonado, Lavalleja y Treinta y Tres, que sirve para la fabricación de cemento pórtland entre otras cosas.
El especialista en temas geológicos expresó a El País que tiene cifradas "muchas esperanzas en un futuro muy promisorio, pero hay que invertir en estudios con la tecnología moderna. Se terminó la geología del martillito. En Sudáfrica están sacando oro a 3.600 metros de profundidad y acá la mina más profunda tiene 200 metros", recordó.
Da Silva es curador del Museo de Geociencias de Tacuarembó e inspector de Minas de la Dirección Nacional de Minería y Geología, actividad que lo ha llevado a recorrer todas las minas y canteras que se explotan en nuestro país.