El pedido de asilo en Argentina de seis ex miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) disparó una severa polémica interna en el gobierno del presidente Néstor Kirchner sobre qué hacer con las personas vinculadas al terrorismo en América Latina. El suceso sale a la luz, cuando el diario Wall Street Journal, revela temores de que Argentina se haya convertido en un "refugio para terroristas".
El caso, además, demuestra una vez más la ramificación continental de la guerrilla colombiana, que ha dejado en claro su capacidad para operar en casi todos los países de la región. Por ejemplo, la Policía paraguaya sospecha que serían delincuentes entrenados por las FARC los que secuestraron y asesinaron el año pasado a Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas. Otras denuncias vinculan a las FARC con acciones similares en Brasil, Surinam, Honduras y Ecuador (ver nota aparte).
En abril y luego en agosto de 2004, un total de seis miembros de las FARC —cuatro hombres y dos mujeres— ingresaron a territorio argentino y solicitaron refugio al gobierno de Kirchner. El rango de refugiado no es sinónimo al de asilado político y se otorga a aquellas personas que en su país de origen corren riesgo de vida por su raza, religión, opinión política o grupo social. En sus respectivos petitorios, los seis afirmaron ser "efectivos alzados en armas contra el gobierno colombiano".
El gobierno argentino cursó los pedidos para estudiarlos y la información recién fue revelada el sábado por el diario La Nación. Una vez publicada, por lo menos dos funcionarios de la administración Kirchner desmintieron la noticia. Pero ayer canciller Rafael Bielsa confirmó la versión y aclaró que de las seis solicitudes sólo una fue aceptada puesto que el interesado demostró que en verdad era perseguido por las FARC, es decir, que se trataría un desertor. Los otros cinco pedidos se mantienen aún a estudio.
Pero lo que despierta más polémica es que, ahora, el gobierno argentino desconoce el paradero de los seis ciudadanos colombianos, lo que ha despertado sospechas de que podría haber accedido a protegerlos. Bielsa argumentó que si bien los guerrilleros iniciaron el trámite de refugio, luego no lo continuaron y en la actualidad se desconoce su paradero.
Asimismo, fuentes de las fuerzas de seguridad admiten que se detectaron otros ingresos no legales de ex miembros de las FARC que se establecen en la Argentina como parte de bandas de narcotraficantes.
REFUGIO. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, uno de los funcionarios que en principio había desmentido la información, aseguró ayer que "Argentina nunca será una cueva para terroristas de ninguna característica", porque "somos decididos contrincantes, enemigos del terrorismo".
Además, Fernández criticó duramente un artículo aparecido en el diario estadounidense The Wall Street Journal en el que se especula que Argentina se estaría convirtiendo en un refugio para terroristas y califica al país como la "Arabia Saudita de América del Sur". El periódico menciona los casos del chileno Sergio Galvarino Apablaza —acusado de asesinar a un senador 1991 y del secuestro del hijo del dueño del diario chileno El Mercurio— y del vasco Jesús María Lariz Iriondo, ex miembro de la organización vasca ETA. Ambos permanecen en Argentina porque en su momento fueron negados los pedidos de extradición, recuerda el texto.
"Lo que se ha publicado es una nota de oportunidad, mal tratada, de un funcionario o un empleado infiel que creyó pasar una alcahuetería de esta característica poniendo en riesgo la vida de personas que han pedido el refugio en la Argentina, y que han hecho quedar a la Argentina, desde el punto internacional, muy mal", respondió ayer Fernández al artículo.
PROBLEMA. Pese a que el gobierno colombiano del presidente Alvaro Uribe, que tiene una política de mano dura hacia la guerrilla, no se ha pronunciado oficialmente sobre el pedido de refugio de los guerrilleros, situaciones similares provocaron severos encontronazos con Ecuador y Venezuela, por ejemplo. Uribe consiguió un multimillonario apoyo de Estados Unidos contra las FARC —el Plan Colombia— pero en América Latina sólo ha conseguido sacudones verbales con sus vecinos.
A principios de año, un grupo de uniformados de Venezuela capturó de manera subrepticia en Caracas en diciembre, a Rodrigo Granda, señalado como el canciller de las FARC y lo entregó luego en la frontera. El reconocimiento de Bogotá de que pagó una recompensa por la detención —hecha al margen del gobierno de Hugo Chávez— estuvo a punto de provocar la ruptura de relaciones diplomáticas. El número dos de las FARC, Raúl Reyes, asegura que Uribe fracasó en su plan de aislarlos internacionalmente y que la política del mandatario se ha limitado a corromper a funcionarios en países vecinos.
En una entrevista a comienzos de julio en un campamento clandestino, Reyes dijo que su movimiento mantiene "las relaciones políticas con muchos sectores, incluyendo algunos gobiernos que nos interesan y conocen la situación colombiana".
Las farc en america latina
ENTRENAMIENTO. A comienzos de julio, un juez brasileño aseguró tener pruebas de que la FARC entrenaron a miembros de las poderosas organizaciones delictivas del narcotráfico que operan en Sao Paulo y Rio de Janeiro. El magistrado señaló que la guerrilla ha instalado en zonas selváticas de Brasil y Paraguay campos de entrenamiento para secuestradores.
SECUESTROS. La Policía paraguaya sospecha que las FARC están detrás del secuestro y asesinato de la hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas. Argumentan que el principal sospechoso de ese crimenmantuvo contactos con un jefe de la guerrilla. El 25 de mayo pasado el argentino Alberto Galvalisi, señalado como autor de una docena de secuestros en Brasil fue capturado mientras descansaba en la ciudad de Mar de Plata, en Argentina.
COCAINA. Un reciente informe de la Oficina contra las Drogas y el Crimen de la ONU (UNODC) alertó sobre un aumento del cultivo de hoja de coca en Perú (14%) y Bolivia (35%), conforme disminuyen en las selvas colombianas. Para analistas colombianos se trata de un resultado de movilización de cultivos debido a la aplicación del Plan Colombia al que Estados Unidos ha entregado desde 2000 unos 3.300 millones de dólares.
ARMAS. Al mismo tiempo a lo largo de Centroamérica se multiplican denuncias sobre incautaciones de armas y municiones, remanentes de los conflictos en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, que alimentan tanto a las FARC como a las paramilitares Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, derecha). El Ejército colombiano asegura tener informes que comprueban que las FARC y los paramilitares se abastecen de armamento procedente de Europa, Asia y Estados Unidos que ingresa a Colombia provenientes de Centroamérica.