"Poliladrones" contrataban a delincuentes para sus atracos

| Planificaban asaltar el casino del Montevideo Shopping. También robaban en casas "visitadas" por otras bandas

EDUARDO BARRENECHE

La banda de "poliladrones" contrataba para sus acciones a delincuentes comunes que les eran suministrados por un individuo conocido en el Cerro como "El Rafa". A cambio de aportar el personal —que se presentaba a "trabajar" con sus respectivas armas—, "El Rafa" recibía un porcentaje de los atracos, según indicaron a El País fuentes judiciales.

"¿Querés hacer un trabajito?", preguntaba este individuo a uno de sus secuaces. Ante la respuesta afirmativa, avisaba a los policías dónde y cuándo debían levantar a los delincuentes antes de un robo o una rapiña. "El Rafa" era un tipo cuidadoso: nunca enviaba a los mismos sujetos. Por ejemplo, por suministrar un auto para un robo, cobraba $ 2.500.

Durante los interrogatorios que, comenzaron el viernes 12 en la sede penal y finalizaron el domingo 14, ningún integrante de la "polibanda" identificó a "El Rafa" ante el juez penal Sergio Torres y el fiscal Luis Bajac.

Por su parte, la Brigada de Asaltos comprobó que la gavilla participó en por lo menos ocho robos y rapiñas a comercios del Centro de Montevideo en un año de carrera delictiva. (Ver nota aparte).

Antes de cometer el último atraco a una pizzería del Cordón el jueves 11, los "poliladrones" fueron asaltar el Casino del Montevideo Shopping Center. En varias ocasiones, habían investigado la seguridad del local. Al notar que en las inmediaciones había un patrullero, optaron por retirarse. Retornaron al Cordón.

La banda estaba integrada por agentes de las seccionales 3era., 13er. y 17ta. y Radio Patrulla. Ninguno de ellos tenía antecedentes penales. Pero las autoridades de la Seccional 3era. sospecharon y trasladaron a los agentes corruptos hacia las otras dos comisarías

Antes de dar sus "golpes", la gavilla accionaba la alarma de los locales comerciales y registraba el tiempo de respuesta de los móviles de seguridad privada y de la llegada del propietario. Con esos datos, regresaban al local comercial días después y lo desvalijaban.

También operaban como "rastrillos". Eran los primeros en llegar a un lugar robado por otros delincuentes y, tras alejar a las víctimas, se embolsaban lo que podían.

El jefe de la Brigada de Asaltos, subcomisario Walter Fernández dijo a El País que ya fueron identificados plenamente unos cinco delincuentes comunes que actuaban junto con los policías remitidos.

POCOS PESOS. A las 0.25 horas del jueves 11, tres encapuchados, armados con escopetas recortadas y chalecos antibalas, ingresaron a un bar-pizzería situado en Cerro Largo y Tristán Narvaja. En el local había dos clientes y el propietario. Se llevaron una suma que rondó los $ 2.400.

Frente al comercio asaltado se encontraba un funcionario policial realizando el Servicio 222. Observó la actitud sospechosa de los tres personas que bajaron del Chevrolet Monza. Al rato, notó que los tres sujetos se subieron al auto en forma apresurada y se alejaron rápidamente del lugar. El policía tomó la precaución de anotar la matrícula del Monza.

El agente concurrió hasta el bar y allí le informaron que habían sido rapiñados. El efectivo policial comunicó el hecho a la Mesa de Operaciones de Radio de la Jefatura de Montevideo. Minutos después, mediante el sistema de gestión policial computarizado, se supo que el auto pertenecía a un agente de primera de la Seccional 3era. Interrogado por su superior inmediato, el policía dijo que había prestado el vehículo a un colega.

Los investigadores de la Brigada de Asaltos armaron un operativo "pinza" para detener al Chevrolet Monza usado por los delincuentes. En ese ínterin, el agente que conducía el auto era dejado esposado en Yí y Cerro Largo. Los delincuentes trataron de simular un secuestro cuando se vieron descubiertos.

"Esa situación nos despertó sospechas. El Comando de esta unidad (Brigada de Asaltos) y el jefe de Hurtos y Rapiñas dispusieron que ese policía y el agente propietario del Monza permanecieran en custodia de efectivos del Departamento de Investigaciones", dijo.

Ambos efectivos de la Seccional 3era. negaron los hechos. Sin embargo, al ver a su esposa detenida, uno de ellos se "quebró" y admitió que cometían rapiñas junto con delincuentes comunes.

En un allanamiento realizado en la casa de ese policía, la Brigada de Asaltos incautó una computadora notebook que había sido robada del Bazar Avenida.

GRUPOS. Dentro de los agentes investigados, se encuentran dos efectivos de Radio Patrulla.

Para evitar que sus efectivos salgan de sus radios de acción, el Comando de esa unidad policial resolvió que los patrulleros se enteren del área que van a recorrer minutos antes de comenzar la misión.

Sin embargo, los policías corruptos desconectaban el sistema de vigilancia por satélite de su movil e incursionaban en el Centro y en el Cordón.

La banda conocía muy bien los locales donde iban a atracar. El seguimiento los realizaban durante los patrullajes. Antes del asalto, protegían a los delincuentes comunes prestándoles sus chalecos antibalas.

A poca distancia del lugar, los agentes esperaban dentro del patrullero. Cuando regresaban los delincuentes, el móvil partía raudo. Nadie sospecharía de un coche policial.

Datos

La banda asaltó a una pizería-bar, una peluquería, un conocido bar, una juguetería, un bazar, una casa de ventas de radios, y una empresa distribuidora de artefactos electrónicos.

Preferían entrar por los techos de los locales comerciales durante la noche.

La Policía considera que la gavilla cometió más asaltos y hurtos y trata de identificar a las víctimas.

Hasta el momento, ya fueron procesados con prisión tres agentes, cuyas edades oscilan entre los 23 y los 32 años. Son investigados otros nueve efectivos pertenecientes a las seccionales 3era., 5ta., 13er. y Radio Patrulla. No hay oficiales implicados, según fuentes judiciales y policiales.

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