"Salvar a la familia debe ser una ciencia"

| Filosofo e Investigador

Sobrio, lúcido, reflexivo, el destacado filósofo español Rafael Alvira, ofreció una conferencia en el Hotel Sheraton que tituló "Familia, Política Social y Empresa".

El pensador habló sobre la crisis que hoy vive la familia y de la necesidad de que el Estado y las empresas se comprometan a sostenerla y a desarrollarla como institución. Comparó la época actual con el Movimiento Ilustrado del siglo XVIII que implicó la disolución de todos los vinculos en favor de la libertad individual que, según él, trajo como consecuencia la disolución de la sociedad.

"Hoy tendría que aparecer un ‘familiarismo’ y una ciencia de la familia que se abocara a la salvación de esta institución de la que dificilmente podemos prescindir", dijo Alvira que vino a Uruguay invitado por la Universidad de Montevideo. Luego de la conferencia, el filósofo concedió una entrevista a El País.

—¿En qué aspectos se revela la crisis que vive la familia?

Muy directos. En primer lugar existen dudas sobre lo que significa una unión conyugal. En algunos países aceptan como matrimonios lo que nunca se había considerado que lo eran: matrimonios entre un mismo sexo. Hay una crisis demográfica muy fuerte, hay crisis educativa. La gente no ha vivido en una familia unida y por consiguiente tiene determinados déficit de formación y sobre todo de ética. Hay mucha criminalidad, incluso infantil, en muchos países. Yo creo que hay múltiples elementos que muestran la situación de crisis de la familia moderna.

—Teniendo en cuenta ese deterioro de la familia, ¿qué camino se debería seguir para revalorizarla?

No es fácil, pero el ser humano tiene una gran capacidad para rehacerse. Yo creo que lo que hay que tener es una conciencia clara del problema. Esto significa tener claro cuales son las funciones de la familia, y una vez que se logre, hay que poner los medios para ir rehaciendo el camino. Hay que actuar desde todos los medios posibles. Tiene que ayudar el Estado, las empresas, los medios de comunicación, los artistas, los intelectuales. Hay que tener en cuenta que la familia ha sido menospreciada por muchos sectores sociales. Mucha gente no se ha atrevido a formarla porque no ha habido una opinión pública favorable. Pero esas cosas pueden cambiar.

—¿Por qué se menospreció a la familia?

Porque creo que no se ha tomado suficientemente en serio. Creo que las ideas revolucionarias han ido instaurándose progresivamente y en estos últimos siglos hemos sufrido las consecuencias de una política que ha dejado a la familia en una mala situación. Se ha prescindido de ella. No es que hayan atacado directamente a la familia, pero sí le han quitado las bases para su desarrollo.

—¿Cómo influye la familia en los aspectos económicos de un país?

No hay economía que se pueda desarrollar si no cuenta con un factor fundamental que es una población numerosa y educada. Si no existe la familia, no hay población numerosa ni población educada. La educación en la familia es la que vale porque si no se adquiere allí no se puede adquirir. Entonces, la economia sin familia no tiene nada que hacer. Todos los factores económicos fundamentales se resienten si no hay familia. ¿Para quién voy a trabajar y esforzarme, para quién voy a ahorrar, para quien voy a construir un futuro? La familia, por tanto, es un elemento imprescindible para la vida económica. La economía es una función de la familia, no del individuo.

—¿Qué rol tienen el Estado y las empresas?

Hoy nos encontramos con la confluencia de dos instancias: el Estado y las empresas, que deben implicarse a la hora de abordar el problema de la familia. Antes había duques, marqueses y condes. Hoy hay presidentes de naciones, directores y subdirectores de compañias. Es decir, personas que están al frente de la organización de la sociedad. No puede haber una ruptura entre lo económico y lo político.

—¿Por dónde hay que empezar?

Para mi la medida más importante es crear un nuevo sentido común. Las sociedades no viven fuera de un sentido común. ¿Por qué vivimos en la locura de ver que la gente hasta se mata cuando el árbitro se equivoca al cobrar un penal? Porque el sentido común considera que el deporte es algo fundamental. ¿Por qué la gente no tiene más niños? Porque el sentido común está marcando eso.

—¿No cree que en países con problemas económicos graves es problemático que sigan naciendo niños?

La respuesta a eso es que si usted tiene problemas económicos tiene que generar más población y se empezará a solucionar el problema económico. Si usted tiene un problema de falta de trabajo lo único que tiene que hacer es trabajar, entonces generará trabajo. Sólo el trabajo genera trabajo. Es lo contrario de lo que se cree. Para controlar el exceso de población, en China se tomó la "económica" medida de prohibir a los matrimonios tener más de un hijo. Medida viable a corto plazo, pero en el largo plazo ocurrirá que el pueblo chino deberá enfrentarse con 200 millones de chinos mayores de 65 años que no podrá sustentar ni amparar y que, por consiguiente, tendrá que "eutanasiarlos".

—En España la tasa de natalidad es muy baja.

Es de las más bajas del mundo. Lo peor es que el resto de los países del mundo se estan empezando a acercar. Se hacen daños que luego cuesta reparar. Nosotros fuimos de los primeros que empezamos con esta locura del menosprecio a la familia, nos hemos dado cuenta que vamos a desaparecer como pueblo. Ustedes estan a tiempo porque en Uruguay, y en general en América Latina, la familia es una institución todavía fuerte. Ustedes estan a tiempo de conservarla.

—La aprobación de una ley española que permite el casamiento entre homosexuales generó una gran polémica.

Los españoles no la hemos votado. Es más, hubo una manifestación inmensa en contra de esa ley, pero el parlamento la aprobó. Esto en España tiene que ver con el menosprecio a la familia porque una ley así, a pesar de que el gobierno haya querido aprobarla, no hubiera podido entrar si el sentido común español no hubiera querido. Yo creo que en España al homosexual no se lo menosprecia, pero creí que tampoco se lo tomaba en serio como para aprobar su matrimonio. Se ha justificado en nombre de la libertad, pero el tema de fondo es todo lo que está pasando con la familia.

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