Brasilia - La oposición brasileña examina hoy las acciones que emprenderá ante la crisis política generadas por acusaciones de corrupción que tienen como centro al gobernante Partido de los Trabajadores (PT) y rozan al presidente Luiz Inacio Lula da Silva.
En la reunión se evaluarán diferentes alternativas, incluida la de abrir un juicio político contra Lula, considerada legalmente viable por algunos de los participantes, que temen sin embargo dar ese paso.
"Aunque a nuestro entender ya hay materia para un impeachment, no queremos ser los primeros en firmar una decisión de ese tipo", dijo a la AFP el diputado Severiano Alves, líder del Partido Democrático Trabalhista (PDT) en la Cámara.
Participan los líderes parlamentarios de las dos mayores fuerzas opositoras -el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, del ex presidente Fernando Henrique Cardoso) y el Partido del Frente Liberal (PFL, derecha), así como los de grupos de izquierda y centro izquierda que rompieron con el gobierno. Entre estos últimos se cuentan el Partido PDT, el Partido Popular Progresista (PPS, ex comunista) y el Partido Verde (PV). También debe haber representantes del ala opositora del partido del Movimiento Democrático brasileño (PMDB, con tres ministros en el gobierno).
La cuestión más delicada que planeará sobre el encuentro es la del impeachment (juicio de destitución). El líder del PFL en el Senado, Agripino Maia, dijo a la AFP que aún debe hacerse una "evaluación de las bases jurídicas" y que esa alternativa debería contar además con "una presión de la opinión pública", algo que hasta ahora no se dio.
"Por las conversaciones que he tenido, el consenso es que aún no hay condiciones" para el impeachment, señaló a la AFP el diputado Nelson Proença, que asistirá a la reunión en representación del PPS.
La postura a favor del impeachment recibió en cambio el respaldo del presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Roberto Busato. "Todos los indicios autorizan jurídicamente un pedido de moción de censura" de Lula, dijo Busato en una entrevista publicada por O Estado de Sao Paulo.
Lula se había mantenido relativamente al margen de la crisis desencadenada por denuncias de que el PT pagó sobornos a diputados. Pero en los últimos días quedó expuesto por dos confesiones: el jefe de su campaña de 2002, Duda Mendonça, reveló que el PT le pagó su trabajo en un paraíso fiscal, y un dirigente del Partido Liberal (PL, derecha), del vicepresidente José Alencar, afirmó que el PT pagó varios millones de reales para formar esa alianza. Agripino Maia adelantó que planteará "reabrir las cuentas de campaña" de Lula.
Fuera del impeachment, se debatirá otras salidas, así como de las maneras de evitar que la crisis contamine la economía o desestabilice las instituciones. Algunos dirigentes evocaron en las últimas semanas la confección de una "agenda mínima" con el gobierno, pero esa iniciativa tampoco genera consenso ni fue recogida hasta ahora por Lula.
Nelson Proença, del PPS, dice que "Lula encontrará apoyo de la oposición si plantea una reforma política (del sistema electoral) y una reforma tributaria, que reduzca los gravámenes del sector privado". También apoya la convocatoria de una asamblea constituyente.
Algunas voces opositoras mencionaron la posibilidad de convocar elecciones anticipadas. Los comicios generales están previstos para octubre de 2006.
Pero, según dijo el senador del PSDB Arthur Virgilio a O Globo, esa opción "es tan precipitada como la del impeachment, porque también quebranta las reglas". Según Maia, será una reunión "de administración de la crisis". Proença define el encuentro como el embrión de "un foro permanente". Para Severino Alves, se trata de una "acción en defensa de las instituciones".
AFP