Senador contumaz

Cualquiera que esté más o menos informado del acontecer político, sabe que el senador Rafael Michelini se ha caracterizado por una trayectoria no muy coherente por cierto pero habilidosa para ser electo tres veces como integrante de la Cámara Alta, y que no tiene otro tema para hablar que de los desaparecidos. Esto no es criticable. Si para estar en donde está tuvo que dar algunos rodeos consigo mismo es su problema y tampoco es condición para ocupar una banca el dar examen de cultura, información o interés sobre la realidad nacional en su totalidad. En cambio sí es reprochable que el Senador no sepa que sus facultades como legislador tienen límites. Al parecer no tiene la menor idea de lo que es el Principio de Separación de Poderes y particularmente insiste en desconocer la independencia del Poder Judicial. No hace mucho, pretendió presionar a un Magistrado reclamándole públicamente determinados procesamientos. Ahora reitera su intento de presión contra el Juez que tiene a su cargo el caso Gelman, y reclama la renuncia de un Fiscal que ha cometido el pecado de sostener con dignidad una tesis —que aunque sea como lo es todo pronunciamiento técnico fuera de ciencias no exactas— opinable. Michelini es un ignaro en materia jurídica e incapaz de sostener cinco minutos un debate con un estudiante de primer año de Facultad. Es lamentable, pero peor que ello son a esta altura la frecuencia y la irresponsabilidad con que se salta a la torera la continencia que le imponen sus deberes constitucionales.

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