Ayer el Juez Penal de 3er. Turno, Sergio Torres, procesó con prisión a dos policías de la Seccional 3a. por el delito de hurto. Anoche fueron alojados en la Cárcel Central.
Estos se suman a otro funcionario policial ya remitido el pasado sábado.
Los tres operaban en una "polibanda" que efectuó hurtos y rapiñas en concurrencia con otros delincuentes en las zonas del Centro, Aguada y Cordón.
Otras cinco personas, cuatro policías y un civil, que volvían ante el magistrado recuperaron la libertad aunque todos quedaron en calidad de emplazados.
Para los policías está en curso un sumario a nivel del Ministerio del Interior. Fuentes policiales indicaron a El País que la investigación no está cerrada y no se descarta que se produzcan nuevas detenciones tanto de policías como de civiles que puedan haber estado involucrados en el accionar de la banda.
También se continua trabajando para establecer responsabilidades en los cobros de "peajes" que la "polibanda" ejercía sobre comerciantes de la zonas mencionadas.
A estos se les pedía dinero o botellas de whisky a cambio de la vigilancia policial, cuando no accedían a pagar casualmente esos comercios eran objetos de asaltos.
Otra cara de la investigación que llevan adelante los policías de la Brigada de Asaltos refiere a la identificación de los delincuentes que operaban en forma conjunta con los policías corruptos. Según indicaron fuentes judiciales consultadas los policías procesados no identificaron a tres delincuentes que actuaron en las maniobras diciendo que solo conocían sus apodos e ignoraban donde vivían.
AL DESCUBIERTO. El comienzo del fin para la "polibanda" comenzó la madrugada del pasado jueves 4 de agosto luego de un atraco a una pizzería ubicada en Tristán Narvaja y Cerro Largo.
En la oportunidad actuaron usando un auto Chevrolet Monza al que un policía alcanzó a tomarle la matrícula que posteriormente permitió saber que pertenecía a un policía de la Seccional 3a.
Luego el policía de 23 años, carente de antecedentes penales, apareció maniatado en el interior de su auto fingiendo que había sido tomado como rehén. Fue remitido el sábado por un delito de rapiña especialmente agravada, reiterados delitos de hurto y un delito de simulación de secuestro.
La banda actuaba con chalecos antibalas de la policía y huía de los lugares usando en algunos casos móviles policiales. A veces lo policías que estaban de patrullaje en las zonas hacían de "campana" a los delincuentes.