Franja de Gaza, Ago 14 (AFP) - Las fuerzas de seguridad israelíes y palestinas acordonaron el domingo la franja de Gaza para que la inminente evacuación de las 21 colonias de esta región, después de 38 años de ocupación, transcurra sin violencia.
La retirada de Israel de Gaza comienza a las 00.00 locales del lunes (21.00 GMT del domingo) cuando el ejército haga desaparecer simbólicamente la barrera del cruce de Kissufim, fronterizo con la franja.
A partir de entonces, la zona quedará cerrada completamente. Nadie podrá entrar aunque quien desee tendrá la puerta de salida abierta.
Horas después, los soldados israelíes llamarán puerta por puerta a las casas de los colonos instalados en 21 asentamientos repartidos por la franja para pedirles que abandonen sus hogares ya que su presencia en la zona es ilegal, según el gobierno.
Decenas de colonos, de un total de más de 8.000, ya abandonaron sus casas, a las que llegaron después de la guerra de los Seis Días en 1967, pero la mayoría desea resistir hasta el final y no pierde la esperanza de quedarse en la que consideran tierra de Israel.
El comandante del ejército israelí en la región sur del Estado, el general Dan Harel, afirmó que entre 3.000 y 4.000 activistas de derecha que se oponen a la retirada se infiltraron en la franja de Gaza estas últimas semanas.
A ellos desean unirse opositores a la retirada israelí de la franja de Gaza que han organizado una protesta que comenzará con una manifestación frente a las oficinas del primer ministro israelí, Ariel Sharon, en Jerusalén.
La manifestación pretende continuar hacia las localidades de Ofakim, Netivot, Sderot y Ashkelón cercanas a los asentamientos.
Para Israel, salir de Gaza, 360 km2 donde conviven con 1,4 millones de palestinos, es una decisión dolorosa e histórica que marca un punto y aparte y corta de cuajo con la política llevada a cabo por sus últimos gobiernos, ya fueran de izquierda o de derecha.
Desde el 15 y hasta el 17 de agosto, los colonos de estas implantaciones podrán abandonar sus casas con la ayuda de los soldados de forma pacífica. Pero a partir del martes, 40.000 soldados y policías desalojarán por la fuerza a los colonos.
"No vamos a una batalla y esto lo tienen que entender todos, hasta el último soldado. Aquí no hay guerra, no buscamos ganar o derrotar a nadie", declaró el general Dan Halutz, jefe del Estado mayor israelí.
A las tropas israelíes se suman los 7.500 policías palestinos que están ya preparados al otro lado de las colonias para garantizar que la evacuación de los colonos se lleva a cabo sin incidentes.
La retirada de Israel de la franja de Gaza puede quedar interrumpida si las tropas israelíes son atacadas por facciones palestinas, subrayó Halutz.
A la frontera entre Gaza e Israel también acudió el domingo el viceprimer ministro israelí Shimon Peres quien quiso reunirse con los soldados. "Vine a decirles gracias en mi nombre y en nombre de todos los padres, madres e niños de todo Israel", aseguró el responsable recalcando que a partir de este domingo estos oficiales defenderán "la democracia y el futuro de Israel" en esta operación.
Durante el día, centenares de colonos judíos se han reunido en el cementerio del bloque de asentamientos de Gush Katif (Franja de Gaza), para visitar las tumbas de sus familiares o amigos, que también serán evacuadas.
Además, los servicios de seguridad israelíes están en alerta máxima con motivo de la jornada de ayuno y oración de Tishá Be Av, en la que los judíos recuerdan las destrucciones del templo de Jerusalén, cuyo único vestigio existente en la actualidad es el Muro de las Lamentaciones.
La policía israelí teme que extremistas judíos provoquen a musulmanes en la explanada de las Mezquitas, tercer lugar santo del Islam. Por ello, los agentes limitaron los accesos de la Ciudad Vieja de Jerusalén a los musulmanes que habían acudido en masa a "defenderlas".
En total, el Estado hebreo calcula que harán falta tres o cuatro semanas para evacuar a todos los habitantes de las 21 colonias de Gaza a los que se suman los de cuatro asentamientos aislados de Cisjordania, que serán desmantelados posteriormente.
A este tiempo, habrá que añadir seis semanas para echar abajo todas las casas y trasladar estructuras militares antes de restituir la franja de Gaza.
El presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abas, confió en que esta retirada sirva para relanzar la Hoja de Ruta, plan de paz internacional para la región que exige el fin de la colonización judía y prevé la creación de un Estado palestino.
"Hoy es Gaza y mañana si Dios quiere, Jerusalén", clamó esta semana el líder palestino.
Sin embargo, Sharon ya ha advertido que la retirada de la franja no implica que en Cisjordania, donde las colonias crecen cada día un poco más, vaya a ocurrir lo mismo ni que se renuncien a partes de Jerusalén.
En total, el "plan de desconexión" de Gaza, como prefieren llamarlo las autoridades israelíes costará a las arcas de este Estado unos 1.800 millones de dólares repartidos en tres años.
AFP