CHATTANOOGA, EE.UU. I BILL POOVEY, AP
Grupos organizados que fomentan el odio racial, como el Ku Klux Klan, tradicionalmente han aterrorizado a negros y judíos en el sudeste de Estados Unidos. Pero el reciente flujo de inmigrantes hispanos a la región les ha dado un nuevo blanco, y las autoridades dicen que los hispanos son cada vez más objeto de delitos por motivos raciales.
Las agresiones por odio racial contra los inmigrantes hispanos han sido comunes en otras partes del país, pero los estados sureños experimentaron un auge en la población hispana en la década de los años 90. En Arkansas la población hispana aumentó el 337% durante esa década y en Georgia el 300%, por ejemplo.
Un ex integrante del Klan, Daniel Schertz, de 27 años, residente en el pueblo de South Pittsburgh en el sudeste de Tennessee, fue acusado en junio de construir bombas caseras con la intención de matar inmigrantes hispanos.
El Dragón Imperial Billy Jeffery, de los Caballeros Blancos del Norte de Georgia, negó toda vinculación con esa confabulación y dijo que había marginado a Schertz de su grupo, aunque admitió inmediatamente que no le hace ninguna gracia el influjo de inmigrantes.
"Los negros lucharon por sus derechos civiles. Estos inmigrantes ilegales vienen aquí y les dan todo en la mano", se quejó.
COMIENZOS. Uno de los primeros indicios de actividad antihispana en el sur ocurrió en Gainesville, Georgia, en 1998.
The American Knights of the KKK efectuaron una manifestación en las escalinatas del palacio de justicia, seguida de la quema de una cruz en la vecina Winder. Poco después, en 2001, la mayor organización neonazi en Estados Unidos, la National Alliance, hizo un acto partidista.
Mientras era miembro de los White Knights del Norte de Georgia, Schertz fue apresado por un agente federal encubierto y un informante confidencial. El legajo judicial indica que los llevó a una tienda de artículos de mejoras para el hogar a fin de comprar materiales con que fabricar explosivos.
"Una vez en Lowe’s, Schertz escogió cinco cierres a rosca y algo de silicona para las bombas que estaba fabricando", dice la declaración del agente. Luego explicó cómo conectar los explosivos.
Después de regresar a su casa, Schertz impartió instrucciones "hasta el extremo de colocar la pólvora y la metralla". Fabricó cinco bombas caseras y las vendió por 750 dólares, dice el legajo.
Se le acusó de enseñar y demostrar cómo fabricar un arma de destrucción masiva y de transporte interestatal de material explosivo con la intención de matar o herir. Está preso sin fianza.
El informe de inteligencia del Southern Poverty Law Center registró 762 grupos activos que fomentan el odio racial en Estados Unidos en 2004. Carolina del Sur tiene la mayoría, 47, y Tennessee la mayoría de filiales del Klan, 13.
Los defensores de los derechos dicen que no hay estadísticas precisas sobre los crímenes de odio racial en perjuicio de los hispanos. Las víctimas no siempre hacen la denuncia a la policía debido a su condición inmigratoria muchas veces precaria.
"La gente siente que no los protegerán y que se arriesgan a ser deportados", dijo John Bernstein, director de política federal en el Centro Nacional de Derecho Inmigratorio en Washington. "Esto agrava cada vez más el problema con este tipo de delitos".