Incomprensible

JORGE DA SILVEIRA

La situación de los jugadores Carlos Bueno y Cristian Rodríguez, declarados en rebeldía por Peñarol, que entrenan en Paris Saint Germain, genera más noticias y sorpresas.

Por un lado se dice que ya hay un dictamen de gente de FIFA favorable a los jugadores, a raíz de una consulta formulada por el club francés, lo que incrementa el riesgo para Peñarol de una dilucidación del tema por un tribunal de la misma que aplique normas que considera vigentes en el mundo, por encima de las que rigen en cada país.

Por otro, la insólita reacción del Cr. Damiani tras el intento de acercamiento de partes de Eugenio Figueredo. Este, previendo las consecuencias de una dilucidación a favor de los futbolistas y de Casal, muy malas e imprevisibles para Peñarol y todo el fútbol de este país y de gran parte del continente, quiso evitar el fallo de la Cámara de Resolución de Disputas de FIFA y lograr un acuerdo entre el club y Casal.

Creemos que era hasta una obligación para el presidente de la AUF. De ahí a que le preguntáramos si iba a mediar, a lo que respondió que era mediador por idiosincrasia.

En la audición partidaria del jueves pasado, Damiani fue muy duro con Figueredo y le preguntó por qué se había metido en el tema, lo que marca una gran contradicción con sus propios dichos en el Consejo Directivo y en charla telefónica con Figueredo, en la que le expresó que él era la persona que podía arreglarlo y que tenía "amplias facultades".

Ante sus pares expresó que era bueno que quien tuviera esa bomba en la mano fuera el titular de la AUF porque no le iba a explotar en la mano, en clara alusión a su habilidad.

Cabe recordar que Figueredo se reunió en el Hotel Belmont con Juan Pedro Damiani, vicepresidente de la AUF e hijo del Cr. Damiani, de quien es suplente en la lista 10 que se presentó a las elecciones, con José Carlos Domínguez, secretario general del club y persona de total confianza del presidente y el Cr. Juan Fernández Methol, tesorero del club y hombre de confianza del Contador, por Peñarol, y con el Sr. Nelson D. Gutiérrez y Gonzalo Madrid por el lado de Casal. Todos deseaban una solución feliz.

En principio estuvimos de acuerdo con Damiani, cuando consideró muy baja la primera oferta de Casal, ya que quería defender el patrimonio del club. No nos pareció feliz su actitud cuando Casal fue a verlo a su estudio e hizo una oferta muy superior a la anterior, que creemos era una muy buena base de negociación. Podía levantar el precio, pedir más dinero al contado, documentar el saldo con garantías, pero debió decidir ese día o a lo sumo en pocas horas. Dilató todo y de esa forma perdió una muy buena ocasión para solucionar todos los problemas económicos del club y reforzarlo deportivamente.

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