El dirigente del Partido de los Trabajadores (PT), Rafael Fernández, admitió que ese movimiento participó en la organización de piquetes en la periferia. "Hay participación, como siempre la hemos tenido. En la medida de nuestras fuerzas", dijo a El País el miembro de la dirigencia nacional de esa agrupación. En el otro extremo, el diputado colorado Daniel García Pintos negó cualquier vinculación con las movilizaciones.
"Nosotros apoyamos todas estas luchas que no surgieron por iniciativa de nuestro partido, ni siquiera por iniciativa de ninguna organización social. Surgieron espontáneamente, pero lógicamente luego intervienen distintas organizaciones sociales y políticas como debe ser", complementó Fernández, ex candidato presidencial por el PT. La fuerza obtuvo en las últimas elecciones poco más de quinientos votos.
Otro detalle significativo es que los dirigentes de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD), Gustavo Páez y María Colobrado, presentes en varios de los piquetes montevideanos, también son militantes de ese partido de ultraizquierda.
Fernández considera que actualmente hay más diferencias que semejanzas entre los piquetes uruguayos y el movimiento argentino. "Es que el movimiento piquetero en Argentina es de más de una década", dijo. Sin embargo, el dirigente no descarta un crecimiento de esta modalidad, en la medida que aumente el descontento entre los sectores más excluidos. "Depende de lo que quiera hacer el gobierno. Si satisface las demandas populares, si se garantiza el empleo y un subsidio que de verdad permita la subsistencia, entonces no habrá una evolución (hacia el modelo argentino)", comentó.
ENFRENTADOS. Por otro lado, duras respuestas de parte de los dirigentes "ultras" recibió el secretario general del Pit–Cnt, Juan Castillo. La central obrera advirtió que los piquetes tienen "un claro sentido provocador tendiente a desestabilizar". Además, en un comunicado, adjudicó la responsabilidad de las manifestaciones a grupos "con discurso de izquierda", pero "que trabajan para la derecha".
"Quien le hace el juego a la derecha es quien firma cartas-intenciones con el Fondo Monetario, quien promete un plan de emergencia miserable y luego no lo cumple, quien manda a un asistente social a meterse hasta en el baño de una casa y luego manda a las personas 14 veces a hacer una cola para volverse con las manos vacías", comentó el presidente del gremio del taxi, Gustavo López. El sindicalista integra la organización promotora de "escraches", Plenaria Memoria y Justicia.
El dirigente criticó duramente la postura del Pit–Cnt. "Me parece que es un disparate colocar al movimiento obrero detrás del gobierno, cuando tiene que estar detrás de los que luchan", opinó. Además, en lo que pareció una alusión a la extracción comunista de Castillo, López marcó que la acusación de desestabilizar es "una vieja patraña de origen estalinista".
En su visión, en los piquetes había sólo "gente pobre" peleando por $ 1.300. "Después se pueden ver fantasmas donde uno quiera", ironizó.
Fernández también deslizó cuestionamientos prácticamente idénticos. "Hay que preguntarle a Castillo quién le hace juego a la derecha: quienes se movilizan o quienes apoyan los acuerdos con el FMI o el tratado de inversión con Estados Unidos", apuntó el dirigente del PT. La acusación de una operación conjunta de la ultraderecha y la ultraizquierda para hacer tambalear al gobierno fue definida por Fernández como "una canallada típica de los procesos de calumnia del estalinismo".
Fernández aseguró que el gobierno podría resolver los problemas del Panes en 24 horas, decidiendo pagarle primero a todos los inscriptos y chequeando su situación después. "La posibilidad de levantar los cortes de ruta la tiene el gobierno. El problema es que fue muy rápido para pagarle al FMI y muy lento para pagarle a los desocupados", espetó.
El dirigente fue a más y definió como "macartista" el intento de creer que son "agitadores" quienes generan los procesos de lucha popular. "Es que es un neomacartismo el de esta falsa izquierda que nos gobierna hoy", comentó.
PALO Y PALO. Por último, el legislador Daniel García Pintos deslindó enfáticamente toda participación de los militantes de la "Brigada Palo y Palo" en la organización de piquetes. En cambio, el conductor de Fuerza Nueva Colorada (FNC) apuntó que personas que en las elecciones votaron al Frente Amplio, al Partido Colorado o al Partido Nacional pueden haber participado en esas acciones.
Para el diputado, responsabilizar a Palo y Palo por participar en los escraches o piquetes es "ridículo" y culpó al gobierno por promocionar el "caos y la anarquía". Curiosamente, coincidió con la izquierda radical al señalar que el Pit–Cnt es una "sucursal" política del gobierno. "El (Castillo) debería preocuparse más de lo que deja de hacer su gobierno que de lo que hacen algunos grupos".