Lula viaja a Francia entre más denuncias de corrupción

BRASILIA I Ap y O GLOBO/gda

Pese a la ausencia del presidente Lula da Silva, que se encuentra por tres días en Francia a donde viajó invitado por su colega Jaques Chirac, continúa arreciando la lluvia de denuncias de corrupción que empapa al gobierno. Pero ayer, a las revelaciones y declaraciones escandalosas que se suceden diariamente, se agregó un dato de tono distinto: el oficialista Partido de los trabajadores se encuentra desfinanciado, y al borde de la quiebra.

El diario O Globo destacaba en su edición ayer que el Partido de los trabajadores mantiene deudas acumuladas por cerca de US$ 36 millones.

Las obligaciones del partido habrían sido contraídas durante la campaña de 2002 y los comicios para alcaldes de octubre pasado, asegura el diario, citando datos preliminares de un estudio que elabora el propio PT de sus cuentas.

La abultada cifra desató ayer una serie de especulaciones, que fueron el tema en que se centraron las primeras declaraciones del nuevo presidente del PT, Tarso Genro, antes de partir a Francia acompañando a Lula da Silva.

Genro, quien sustituyó a José Genoino al frente del partido de gobierno tras su renuncia la semana pasada envuelto en denuncias de corrupción, anunció un arqueo completo de las cuentas del PT.

JOGO DO BICHO. Por otra parte, los escándalos de corrupción que rodean al PT fueron atizados ayer por un empresario de juegos de azar.

Una comisión legislativa que investiga a la industria del juego clandestino interrogó al empresario Carlos Augusto Ramos, conocido como "Carlos Cachoeira", quien visiblemente nervioso respondió superficialmente a las preguntas de los congresistas.

Ramos divulgó el año pasado un vídeo grabado en 2002 en el que Waldomiro Diniz, entonces presidente de la Lotería del Estado de Rio de Janeiro, le pedía dinero para la campaña de los candidatos del PT, que en esa época era presidido por el hoy ex ministro José Dirceu.

Con la llegada de Luiz Inácio Lula da Silva al poder, en 2003, Dirceu fue elevado al cargo de ministro jefe de Presidencia, y Diniz se convirtió en su asesor parlamentario, cargo desde el que continuó sus contactos con Ramos.

La divulgación del vídeo condujo a la destitución de Diniz, en el primer escándalo que tocó a las puertas del PT. En ese entonces, esa fuerza desarmó los intentos de la oposición de investigar el caso, pero la avalancha de denuncias en el PT, que recientemente derribó a Dirceu y a la cúpula del partido, creó el ambiente para resucitar la investigación de los juegos de azar.

Dicha investigación parlamentaria corre paralela a otra sobre la corrupción en la empresa de correos, y el martes se abrirá otra sobre las denuncias de que el PT sobornó a congresistas de otros partidos para que votasen a favor del Ejecutivo.

Por otro lado, uno de los escándalos más sonados de la semana tuvo lugar el lunes, cuando un ministro de la Iglesia Universal y diputado federal del PFL, Joo Batista Ramos da Silva, fue interceptado en el aeropuerto de Brasilia al intentar abordar un avión privado con siete maletas llenas de dinero en efectivo.

Ayer, la policía difundió que no fue la única ocasión en que sucedieron estos eventos: otras 11 valijas repletas de dinero fueron descubiertas por la policía el domingo, pero el pastor protestante y diputado que las llevaba (del opositor PFL) no fue detenido y se le permitió llevarse el equipaje.

PASEANDO. Democracia estable y madura, indicadores macroeconómicos positivos y grandes perspectivas de crecimiento: éste fue el prometedor retrato de Brasil dibujado ayer por el presidente Lula da Silva en París.

El mandatario, que realizará una visita de tres días a París, será el invitado de honor del presidente Jacques Chirac el 14 de julio, día de la fiesta nacional francesa, y su visita marca el momento más esperado del Año de Brasil en Francia, inaugurado en marzo.

Ayer, en su primera presentacion pública en el país galo, fue ovacionado por varios minutos. Lejos de Brasilia, Lula evitó las preguntas sobre política interior, corrupción o crisis en el gobierno, y prefirió hablar de la lucha internacional contra la pobreza.

El presidente arremetió contra el proteccionismo comercial de los países ricos, comenzando por Francia, principal beneficiado de la política agrícola europea que impone severas trabas a los productos de países en vías de desarrollo. "Cada día se gastan 1.000 millones de dólares en subsidios y eso es intolerable", aseguró.

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