Chacho Alvarez: un polémico regreso a la escena política

| El ex vicepresidente sustituiría a Rafael Bielsa en la cancillería, después de las elecciones del próximo octubre

BUENOS AIRES AP y LA NACION/GDA

La prensa argentina anunciaba ayer un movimiento en el gabinete de Néstor Kirchner que no podía pasar desapercibido. Fuentes cercanas al presidente aseguraron a La Nación que suena con fuerza el nombre del ex vicepresidente, Carlos "Cacho" Alvárez, como el más probable sucesor del actual canciller, Rafel Bielsa.

El encargado de las relaciones exteriores es candidato a diputado en la ciudad de Buenos Aires por el Frente para la Victoria, la agrupación surgida del peronismo que apoya a Kirchner en las elecciones legislativas del 23 de octubre.

Bielsa ha asegurado que abandonaría la cancillería en diciembre, para asumir su cargo de diputado en el caso de que lo obtenga. Y la futura vacante ha sido uno de los (numerosos) puntos álgidos en este inicio de campaña.

El ministerio de Relaciones Exteriores argentino fue históricamente un lugar no sólo de preservación política, sino también de crecimiento y acumulacion de popularidad. Un lugar, en definitiva, ideal para el actual ministro de Economía, Ricardo Lavagna, desgastado a nivel político después de tres años de intenso trajín al frente de la conducción económica.

El nombre de Lavagna, experto en economía internacional, venía siendo manejado en las últimas semanas como el más probable sucesor de Bielsa, hasta que se supo que hubo contactos informales desde el Ejecutivo con Chacho Alvarez, sondeando su entusiasmo por asumir la cancillería.

La postulación de Alvarez, que fue vicepresidente durante gran parte del malogrado gobierno de Fernando de la Rúa (1999-2000), no es del todo sorprendente. Pese a su alianza electoral con la Unión Cívica Radical (UCR), opositora histórica al peronismo, Alvarez expone en su currículum tres elementos que lo acercan a Kirchner.

Primero, Alvarez fundó, a mediados de la década pasada, el partido centroizquierdista Frepaso. Con él fue candidato triunfante a la vicepresidencia en la fórmula que encabezaba de la Rúa, y desde ese partido lanzó una de las consignas que con mayor énfasis ha esgrimido el actual presidente argentino: la importancia de que Argentina abandone el viejo sistema de partidos y se constituyan dos grandes fuerzas políticas, una de izquierda y otra de derecha.

En segundo lugar, Alvarez renunció a la vicepresidencia, en octubre de 2000, alegando que De la Rúa rehusaba investigar un escándalo de sobornos en el Senado que él había denunciado. Si bien esta renuncia generó muchas críticas, ahora su distanciamiento de la UCR es claro.

Y por último, Alvarez militó en su juventud en la izquierda peronista, a la que también perteneció Kirchner, aunque a principios de los ’90 rompió políticamente con el entonces presidente Carlos Menem, disconforme con la orientación derechista del ex mandatario.

Además, ya hubo señales que indicaban este acercamiento, especialmente la llamativa y fallida insistencia desde el gobierno para que Alvarez ocupara la presidencia de la Cepal, una agencia de la ONU dedicada al desarrollo en América Latina.

La novedad desató, pese a que no fue confirmada, reacciones encontradas en la escena política argentina. Rafael Bielsa aseguró ayer que le daría "mucha alegría" ser sucedido en el cargo por el ex vicepresidente, explicando que "es un tipo extraordinario con un pensamiento muy interesante".

Pero en la oposición la posibilidad despertó un fuerte rechazo. Por ejemplo, el dirigente y candidato a senador por Recrear, Ricardo López Murphy, puso en duda la capacidad del fundador del Frepaso como futuro canciller. "No habla ningún idioma extranjero" expresó.

El padrino

BUENOS AIRES

Las relaciones entre Kirchner y su antecesor, el ex presidente Eduardo Duhalde, están calentándose rápidamente.

Hasta los últimos días la disputa se había mantendo en un marco de relativa cordialidad, sin fuertes agresiones. Pero el jueves, en su presentación como candidata, Cristina Kirchner rompió el hielo: comparó a Duhalde con El Padrino, personaje mafioso de F. F. Coppola. Y ese fue el puntapié inicial de una larga serie de encontronazos, que comienzan a pautar lo que probablemente sea el tono general de la campaña: una disputa a muerte entre las facciones peronistas. Como señaló Rafael Bielsa, "el discurso de Cristina va a ser recordado como un punto de inflexión en la historia política del país".

Proscripciones peronistas

El presidente Néstor Kirchner acuso el martes a la oposición de "proscribir" al peronismo, apelando a cuando, hace 40 años, Juan Domingo Perón tenía prohibido presentarse a las elecciones.

El Partido Socialista, en una maniobra a la que después se sumaron otros partidos de la oposición, impugnó a los principales candidatos del Frente para la Victoria, que impulsa Kirchner.

El argumento estriba en que en el caso de que las dos facciones en las que se presentan los peronistas a las elecciones se impongan en Buenos Aires, esta fuerza política se llevaría todos los senadores en disputa, lo que es inconstitucional.

La oposición exige entonces al peronismo que dirima con elecciones internas una sola lista.

Pese a que la solicitud tiene pocas posibilidades de ser recogida por la justicia, el presidente respondió ayer en forma furibunda, acusando a la oposición de "proscribir" a la coalición que impulsa a su esposa, Cristina Fernández.

El concepto, que el martes repitió el presidente en varias ocasiones, tiene inevitables reminiscencias épicas para el peronismo y fue rescatado tambien por el ex presidente Carlos Menem en 1999: alude a la decisión militar tras el golpe de 1955 de impedir a Juan Domingo Perón presentarse a las elecciones.

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