A partir de agosto el Banco Hipotecario (BHU) cambiará compulsivamente la categoría de los promitentes compradores que sean morosos, pasándolos a la de arrendatarios con opción a compra con el objetivo de recuperar deudas mediante la garantía de que el no pago redundará en el desalojo de los deudores.
El cambio de categoría implica la reducción en un 50% del valor de la cuota de aquellos promitentes compradores que no pueden hacerse cargo de la misma. Del 50% de la cuota que se pagará, el 25% será efectivamente lo que el BHU tomará en pago del alquiler y el 25% restante lo destinará a una especie de caja de ahorro que, en caso de que la persona decida retomar el plan de adquisición de la vivienda, servirá como seña, explicó a El País el director del organismo, Walter Morodo.
El funcionario agregó que "aún está a estudio" qué ocurrirá con el capital ya abonado y aclaró que "todo se manejará en Unidades Reajustables".
Aún no está determinado a cuántas personas alcanzará la medida pero, según Morodo, "abarcará a muchos que son morosos y tienen deudas imposibles de refinanciar".
Si bien el cambio de categoría de cliente no garantiza que se concreten los pagos de las cuotas, acorta los plazos en las acciones que puede tomar el banco ya que en vez de tener que tramitar la rescisión de la promesa se pasará directamente al desalojo.
El BHU además consigue potencialmente disminuir la morosidad y evitar que intrusos ocupen las viviendas.
REVISION. Las autoridades del BHU expresaron ayer ante la comisión de vivienda de Diputados que existe la intención de rever el pago mensual de casi U$S 2 millones que efectúa esa institución al Banco República (BROU).
Ello se concretaría mediante la reducción de las cuotas mensuales en función de un reperfilamiento de los plazos. Sin embargo, fuentes del BROU dijeron a El País que todavía "no está definido" cuál sería el mecanismo.