A Leonor Soria (42), directora de Coordinación Territorial del Ministerio de Desarrollo Social (MDS), no le gusta el término piquetes. Prefiere referirse a éstos como "movilizaciones de vecinos". Cuestiones semánticas aparte, ella y otros funcionarios de la cartera han tenido que salir a explicarle a hombres y mujeres desesperados las demoras en el pago del denominado Ingreso Ciudadano, que asciende a 1.363 pesos por cada núcleo familiar inscripto en el Plan de Emergencia (Panes). Las inscripciones en este último superaron en un 150% las previsiones originales de la cartera.
Una de las causas para las demoras en la implementación de los pagos es el escaso personal de la cartera. La directora señala que todos los días "entre 30 y 40 funcionarios" van a los diferentes hogares inscriptos a realizar las visitas. Cifra que aumenta los fines de semana con la participación de estudiantes universitarios y de formación docente.
El volumen de inscripciones mucho más alto que el esperado es otro motivo de demoras. Soria señala que al inicio del proceso manejaban información oficial que indicaba que entre 200 y 250 mil personas en Uruguay estarían en situación de indigencia, población a la que estaba destinada el Panes. Tomado en hogares, esto significaba entre 40 y 50 mil. Este universo es el objetivo del Plan de Emergencia. "Como estos índices no incluían poblaciones menores a cinco mil habitantes, hicimos una proyección mayor".
Esta proyección preveía un "techo" en 60 mil hogares, con un promedio de cinco habitantes por núcleo. La realidad fue otra. Desde que los interesados comenzaron a retirar formularios de inscripción en locales del Banco de Previsión Social (BPS), el pasado 1º de abril, se anotaron 150 mil jefes de familia.
Tomando en cuenta el mismo promedio de integrantes por familia, solicitaron asistencia al MDS unas 750 mil personas.
"No damos abasto. Durante las movilizaciones en que participamos le explicamos la situación, que el volumen de inscripciones es alto". Durante el pago de los ingresos ciudadanos de julio, unos doce mil jefes de hogar en situación indigente cobraron sus 1.363 pesos. En junio habían sido 10.367 y en mayo —el primero— le pagaron a 8.851.
De los 150 mil inscriptos, el MDS visitó a 24 mil hogares. Pero solo pudo verificar casi 20 mil de los casos. Incluso el sindicato de trabajadores del BPS asegura que hay localidades del Interior como Minas de Corrales, Paso de los Toros y Bella Unión, en que las visitas fueron muy escasas o directamento no existieron.
La directora del MDS sostiene que desde la inscripción a la verificación final de datos de los inscriptos, el proceso insume entre 15 y 20 días. O al menos eso sería lo ideal. A la falta de suficiente personal, ese número de interesados muy superior al objetivo del Panes obliga a mayores controles para saber quiénes efectivamente pueden acceder a este plan.
Aludiendo a los piquetes Soria dice que la expectativa producida por este plan encontró en estas manifestaciones una forma de canalización que "no es la mejor y no ayuda en nada".
NO AGILITA. "Estas manifestaciones no van a agilitar el sistema. Trato de hacerles entender (a los manifestantes) que estas expresiones no ayudan a nadie. Lo único que hago es pedirles confianza, asegurarles que funcionarios del ministerio van a ir a relevar a todos quienes se inscribieron en el Panes", sostiene.
La directora afirma que estas expresiones son producto de la "ansiedad e impaciencia" por recibir ayuda y no le consta que sean producto de una organización interna.
Al igual que en la semana pasada en Colón y en Ruta 8, Soria habló personalmente con varios de los manifestantes en pleno piquete realizado ayer frente a la sede del MDS. A quienes se quejaban de no haber sido visitado o haber cobrado, les tomó sus datos y respondió que se estudiaría cada situación.
Estos mismos manifestantes, con quien Soria había tenido un diálogo correcto, minutos antes cantaban presagios de más piquetes: "a la emergencia queremos ya, si no nos pagan volveremos a cortar".
Consigna: "El hambre no espera"
"El hambre no espera y pedir paciencia es criminal". Con esas premisas se realizó ayer una concentración en la tarde en las afueras de la sede del Ministerio de Desarrollo Social (MDS), en la esquina de Uruguay y Río Branco, en la que participaron no más de treinta personas entre vecinos de la zona periférica de Montevideo e integrantes de la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD).
Los manifestantes no entienden de poco personal ni sobredemanda de inscriptos. Insatisfechos tras un encuentro en plena calle con la ministra Marina Arismendi —pretendían una reunión inmediata en la sede del MDS y no aceptaron agendarla en otro momento— llamaron a "redoblar la movilización en los barrios".
Su exigencia es la paga inmediata del Ingreso Ciudadano en todos los casos inscriptos y que "recién después se hagan las verificaciones necesarias".
El dirigente de la UTD Raúl Andino aseguró que en futuros días ocurrirán piquetes y cortes de tránsito de mayor magnitud que el de la víspera.
Viviana González (45) vino desde Colón al Centro caminando "hasta que me levantó un compañero en un carro de caballos". Asegura que pese a anotarse y ser visitada todavía no había podido cobrar el Ingreso Ciudadano.
A su lado, otro de los manifestantes hacía oídos sordos a los pedidos de paciencia de un funcionario del MDS. "¡Cómo querés que me quede en casa esperando la visita! ¿Cuándo querés que salga a ‘requechear’?"
Trabajo porcuatro meses
Mediante una teleconferencia, el Ministerio de Desarrollo Social presentará a sus coordinadores en todo el país el programa Trabajo por Uruguay, otro componente del Panes y dirigido a inscriptos en el plan seleccionados por sorteo. Según Leonor Soria, se pedirá a instituciones públicas y privadas que ofrezcan 4 meses de trabajo comunitario transitorio.