Buscan compartir su silencio

| Los sordos quieren integrarse a una sociedad que parece no escuchar sus reclamos

El 24 de junio, además de conmemorarse la muerte del cantante Carlos Gardel, es el Día Nacional de la Persona Sorda en Uruguay. La fecha se celebra desde el año pasado.

Según un censo que realizó la Asociación de Sordos (ASUR) en el 2003, en Uruguay existen unos 30.000 sordos, cifra en la que se incluyen también a los que tienen muy bajo nivel de audición.

ASUR es una entidad que desde hace varias décadas busca que la sociedad integre al sordo sin discriminarlo. Daniel Perrone, el actual presidente de la institución, repasó las reivindicaciones que reiteran año tras año y que, paradójicamente, parecen no ser escuchadas.

Uno de estos puntos es el pedido de que exista en todos los informativos de televisión una persona que transmita las noticias en lenguaje de señas, lo que actualmente sólo realiza TV Ciudad. Les gustaría que esto también se hiciera en otros programas como los que tratan temas políticos o las transmisiones deportivas.

El directivo de ASUR interpreta esa propuesta como una forma de hacer valer el derecho que tienen, como cualquier ciudadano, a acceder a la información. En este sentido, aseguró que la lengua de señas es el lenguaje propio del sordo, su manera natural de comunicación, lo que está reconocido en la ley número 17.378 desde el año 2001.

Si bien hay similitudes en esa forma de comunicación en distintas partes del planeta, existe un lenguaje de señas propio del Uruguay que tiene sus características particulares, y que desde hace muy poco se encuentra codificado en un diccionario que está en la Asociación y que sirve para el aprendizaje de este idioma.

Otra de las demandas importantes que realizan los sordos, es el que existan intérpretes en las oficinas de organismos del Estado así como también en los distintos niveles educativos. En secundaria, tanto en el Liceo N° 32 como en el IAVA hay intérpretes del lenguaje de señas para los jóvenes sordos que asisten. No ocurre lo mismo a nivel universitario, lo que dificulta mucho el acceso al aprendizaje dado que tienen que depender de otra persona en forma constante para que les traduzca lo que el profesor dice en los cursos. Esa es una de las razones por las que muy pocos sordos llegan a completar sus estudios terciarios.

TRABAJO. Con respecto al ámbito del trabajo, la ASUR reivindica el tener más oportunidades de incorporación al mercado laboral. Para ocuparse de este tema existe una entidad capacitadora, que prepara mediante cursos especiales a personas sordas en base a pedidos concretos de empresas. Esto se realiza en el marco del programa Procladis, un proyecto de la Junta Nacional de Empleo y la Dirección Nacional de Empleo, que es gestionado de manera descentralizada por la Asociación Cristiana de Jóvenes. En él también participan los propios beneficiarios, ya que en la Unidad Coordinadora del programa hay representantes de varias organizaciones de personas con distintas discapacidades.

Actualmente, varios de los trabajadores de la curtiembre Branaa, de De Celeste y de Zonamérica han sido incorporados de esta forma. Perrone remarcó la mayor capacidad de concentración y el gran desarrollo de la manualidad como características que destacan a la persona sorda.

VIDEOTECA. Los adelantos tecnológicos han determinado un gran avance en la comunicación de los sordos con el resto de la sociedad. Un ejemplo de ello son los populares programas de mensajes instantáneos a través de internet, como el MSN, o la telefonía celular con la incorporación de mensajes de texto e imágenes.

Claro que no todos pueden tener acceso a esos aparatos. Por eso, el dinero recaudado en octubre del año pasado en el programa de televisión de canal 10 Desafío al Corazón, se utilizó para crear una videoteca que funciona dentro de la asociación. El proyecto abarca desde la filmación de las clases de las distintas materias de secundaria hasta una colección de cuentos infantiles, todo con la traducción de un intérprete de lenguaje de señas, a lo que se agrega además un subtitulado.

Julián Goyoaga y Germán Tejeira son dos jóvenes egresados de la Escuela de Cine del Uruguay que están ayudando a instalar los equipos y realizar la edición de parte del material. Si bien ya se ha puesto en marcha, todos saben que en el futuro se necesitará más apoyo económico para mantener esa infraestructura.

A pesar de estos avances, los directivos de ASUR sienten que todavía falta mucho para alcanzar su objetivo principal: integrarse completamente al resto de la sociedad, para poder dejar así de vivir en un silencio solitario y pasar a uno compartido, constructivo y solidario.

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