A 50 años, recuerdan el bombardeo de la Plaza de Mayo

BUENOS AIRES | AP y AFP

El más sangriento episodio de violencia registrado en Argentina el siglo pasado fue recordado ayer al cumplirse 50 años de aquellos hechos, ocurridos en las postrimerías del segundo gobierno del presidente Juan Domingo Perón.

El 16 de junio de 1955, unos treinta aviones militares y navales sublevados bombardearon la Casa de Gobierno en un intento de eliminar al mandatario. No lo consiguieron, pero sus bombas y metrallas dañaron severamente la sede gubernamental y causaron la muerte de 368 civiles congregados en la Plaza de Mayo o que viajaban en transportes por esa zona, y más de 800 heridos.

Entre los actos recordatorios se programó una ceremonia evocativa en la Casa de Gobierno, encabezada por el presidente Néstor Kirchner, con asistencia de familiares de las víctimas de aquel suceso.

A las 12.40, hora en que comenzaron a caer las bombas, el sonido del ataque proveniente de altavoces inundó la Plaza de Mayo, ante la presencia de centenares de personas que respondieron con un "Presente" al grito de cada uno de los nombres de los asesinados.

Asimismo, una niña con guardapolvo lanzó globos celestes y blancos, en memoria de las decenas de escolares del interior que murieron cuando un proyectil alcanzó el ómnibus en el que estaban recorriendo por primera vez la capital del país.

El Gobierno calificó el hecho como "uno de los más trágicos y olvidados de nuestra historia", en un aviso pago publicada en los diarios.

EL INICIO. Juan Domingo Perón escapó ileso del bombardeo y dominó el alzamiento de los militares, pero fue derrocado por otro golpe tres meses después y enviado al exilio, que duraría 18 años.

Esa misma noche del 16 de junio, airados grupos afectos a Perón provocaron incendios en la Catedral y en diez templos católicos, en represalia por la actitud opositora hacia el gobierno adoptada por la Iglesia católica, que en un comienzo había respaldado al presidente.

Lo ocurrido hace medio siglo marcó la culminación del enfrentamiento cada vez más violento entre Perón y sus opositores. Era tal el encono de los antiperonistas, que los aviadores de la Fuerza Aérea y de la Marina que bombardearon la Plaza de Mayo fueron recibidos como héroes cuando retornaron de Uruguay, donde se habían refugiado con los aviones al fracasar su alzamiento.

"El bombardeo de Plaza de Mayo, ahora lo sabemos, inauguró las décadas más violentas de la historia argentina", comentaba ayer el diario Clarín.

En ese sentido, analistas e investigadores destacan que esa jornada tuvieron protagonismo militares que portaban apellidos que serían emblemáticos varias décadas después, en el marco del terrorismo de Estado durante la dictadura.

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