Si estamos pensando en una sociedad más justa y equitativa, la generación y adquisición del conocimiento, y la participación de la comunidad en la toma de las decisiones que construyen —o destruyen— su destino, son dos de los más relevantes objetivos de nuestro tiempo. En tal sentido el periodismo científico y el periodismo ambiental, tan incipientes en nuestro país, se presentan como herramientas claves para avanzar en esa dirección. Bien vale la pena, entonces, apoyar todo esfuerzo que se realice para promocionar y mejorar estas especialidades periodísticas.
La semana pasada, Montevideo tuvo el privilegio de reunir a medio centenar de periodistas científicos y ambientales, con el fin de intercambiar ideas acerca de las responsabilidades y límites del ejercicio de su profesión. Resultaron ineludibles temas relevantes como el papel que cumplen los periodistas, y la capacitación que requieren para no defraudar en el intento. La jerarquía del encuentro estuvo asegurada, tanto por el nivel de los participantes como de los periodistas invitados. En ese sentido tuvimos el raro privilegio de disfrutar de disertaciones de colegas de la talla de Marcelo Leite —columnista de "Folha de So Paulo—, Jean Marc Fleury —director ejecutivo de la Federación Internacional de Periodistas Científicos—, Lisbeth Fog —periodista y docente de periodismo científico en dos universidades de Colombia—, Giovanni Gotopo —periodista ambiental de prensa, radio y televisión de Venezuela—, Sophie Malavoy —periodista científica de la Radio y Televisión de Canadá— y Javier Cruz —periodista y profesor de periodismo de ciencia de la Universidad Autónoma de México.
El trabajo de taller con el cual se remató el encuentro, resultó muy valioso, pues abrió un espacio permanente de discusión y análisis entre los participantes. A modo de síntesis diremos que el grupo coordinado por el divulgador científico mexicano Marín Bonfil, concluyó que tanto los científicos como los periodistas pueden desempeñar bien el trabajo de periodistas de ciencia. Se necesita vincular la ciencia y el periodismo, eliminando el recelo que existe entre esos sectores. Por su parte, bajo la coordinación de Beatriz Goldstein de Argentina, se lograron consensos muy interesantes en cuanto a que el periodista científico y ambiental no tiene la obligación de educar, sino la responsabilidad de promover y provocar la reflexión. Además, coincidieron en que, con su trabajo contribuye a la promoción de la participación de la comunidad en la toma de decisiones que condicionan la calidad de vida de las personas. A su vez, el grupo coordinado por Juan Carlos Paullier coincidió en que es posible mantener la independencia en el ejercicio del periodismo científico y ambiental, pero es difícil, debido a la presión ejercida dentro del propio medio de comunicación, ligada muchas veces a intereses económicos de la empresa.
El grupo liderado por Gabriela Pignataro encaró el análisis de si se puede hablar de la existencia de dos especialidades: periodismo científico y periodismo ambiental. Su principal conclusión es que existen fronteras demasiado finas entre ambas. El ambiente es uno solo, las ciencias o enfoques para entender la realidad son diversos. Otros resultados destacados del encuentro fueron el fortalecimiento de las redes de periodistas, la necesidad de estructurar instancias concretas de capacitación de periodistas en estas especialidades, y de lograr periodicidad en la realización de estos encuentros. Los documentos están disponibles en https://www.idrc.ca/lacro entrando en "Conferencias".